Diócesis Iglesia en España

Manifiesto de Cáritas Coria-Cáceres por los derechos de los refugiados

Manifiesto de Cáritas Coria-Cáceres por los derechos de los refugiados

Cáritas Coria-Cáceres convoca a todos los ciudadanos a un nuevo círculo del silencio por los derechos de los refugiados.

En el círculo del silencio de este mes de junio, Cáritas quiso recordar que existen soluciones a la actual crisis de solidaridad en Europa. No es necesario poner en peligro la vida de los migrantes y los refugiados, ni prolongar innecesariamente su sufrimiento. La Iglesia sigue creyendo que valores europeos como la dignidad, la igualdad y el respeto de los derechos humanos no son meras palabras huecas, sino que tienen más sentido que nunca.

Cáritas invitó a la comunidad el jueves 30 de junio a las 20:00 horas de la tarde en la Plaza de San Juan de Cáceres (junto al monumento cofrade) a sumarse a la concentración. Este acto se celebró de igual forma en otros pueblos de la diócesis de Coria-Cáceres, todos los últimos jueves de cada mes.

POR LOS DERECHOS DE LOS REFUGIADOS

Desde que la fotografía del cuerpo del niño Aylan Kurdi nos conmovió a todos con su inocencia robada por una travesía injusta provocada por una guerra aún más injusta, el debate sobre asilo y refugio se instaló en nuestras reflexiones, generando una empatía colectiva por las miles de personas que, forzadamente, tienen que salir de su país en busca de protección internacional.

El pasado 20 de junio, Día Internacional de las Personas Refugiadas, se convirtió en un momento privilegiado para seguir analizando el “estado de la cuestión” y las respuestas que este tipo de migraciones forzadas están exigiéndo a toda la sociedad.

En este Círculo del Silencio queremos recordar que existen soluciones a la actual crisis de solidaridad en Europa. No es necesario poner la vida de los migrantes y los refugiados en peligro, y prolongar innecesariamente su sufrimiento. La Iglesia sigue creyendo que valores europeos como la dignidad, la igualdad y el respeto de los derechos humanos no son meras palabras huecas, sino que tienen más sentido que nunca.

Según las Naciones Unidas, desde 2014 al menos 10.000 personas han perdido la vida al intentar encontrar refugio seguro en Europa. Las políticas restrictivas de la Unión Europea impiden que las personas puedan entrar en Europa de forma segura, lo que da como resultado un insoportable peaje de muerte. La creciente externalización de las políticas de asilo y migración de la Unión Europea a través de acuerdos con terceros países revela una evidente falta de solidaridad con las personas que huyen de la guerra y la persecución.

“Sueño una Europa que promueva y proteja los derechos de cada uno, sin olvidar los deberes para con todos. Sueño una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso por los derechos humanos ha sido su última utopía “, afirmó el Papa Francisco en su discurso de recepción del Premio Carlomagno 2016.

Europa tiene los medios para poner fin a las muertes innecesarias y al sufrimiento de personas que necesitan de manera urgente protección, solidaridad y compasión. Creemos que hay que optar por soluciones políticas que son factibles y realistas. Voluntad política y compromiso con los derechos humanos son los únicos elementos que faltan en la ecuación que permita convertir en realidad estas soluciones.

Nos unimos a Cáritas Europa que pide a la Unión Europa y, especialmente, a sus Estados miembros:

–     Invertir con eficacia para salvar vidas en el mar

–      Abrir más canales seguros y legales de entrada en la Unión Europea, como introducir visados humanitarios más asequibles y accesibles y participar en más reasentamientos.

–      Facilitar la reunificación familiar de refugiados y migrantes y, por lo tanto, fomentar la integración en los países de acogida.

–     Detener y revertir la externalización de las políticas de migración.

–      Dejar de utilizar los acuerdos de retorno y readmisión como condición para la ayuda al desarrollo.

Y en cuanto a aquellos refugiados que ya se encuentran entre nosotros, la Iglesia, por generosa que sea, no debe entrar a suplir las funciones que le corresponden a las administraciones públicas, pero tampoco olvidar cuál es su misión: contribuir a la construcción a medio y largo plazo de un tejido social intercultural, donde la diversidad sea acogida como riqueza y oportunidad.

Cuando estos refugiados vayan saliendo de los recursos residenciales donde recibieron la primera acogida, tocarán (y ya lo están haciendo), la puerta de nuestra comunidad social y eclesial, y es ahí donde se pone en juego nuestra generosidad.

Tenemos un gran reto como sociedad, dignificarnos como seres humanos, haciendo un sitio en nuestra casa y buscando caminos nuevos por los que todos podamos transitar.

POR LOS DERECHOS DE LOS REFUGIADOS

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Print Friendly, PDF & Email