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Manifiesto breve para Semana Santa: “A los que no tiran la toalla y abrazan la cruz con esperanza”

Manifiesto breve  para Semana Santa: “A los que no tiran la toalla  y abrazan la cruz con esperanza”

Por los sacerdotes consiliarios de Acción Católica – HOAC, JOC, JEC, PX, ACG, MRC, MJR-  de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz

 

Semana Santa, fecha en la que la Pasión de Jesús de Nazaret va a ocupar nuestras calles y la vida de los creyentes católicos. Lo hacemos en un momento en que nuestro pueblo está sufriendo y llevando una cruz pesada, que se ha hecho más intensa, extensa y crónica como la propia pobreza. Cristo nos dijo que lo que hiciéramos con los últimos, con los que sufren, lo estaríamos haciendo con Él. El Papa  nos está llamando continuamente a ser una Iglesia pobre y de los pobres, y nos sentimos interpelados para entender la realidad de nuestro pueblo con las claves de la pasión y muerte de Cristo, esperanzados en su resurrección.

En la vida de nuestras comunidades parroquiales, pueblos y barrios vemos el sufrimiento a borbotones: el paro, los desahucios, la corrupción, la pobreza  y el hambre, la lentitud del proceso de la renta básica,  el fracaso escolar y analfabetismo, la insatisfacción de una vida sin esperanza, sin luz, con sufrimiento y miedo en muchas personas… Identificar a los que sufren ha de ser lo propio para poder humanizarnos y creer. Pero al hacerlo descubrimos una muchedumbre inmensa y anónima de personas que no arrojan la toalla de la historia, los que día a día construyen un mundo lleno de sentido y de esperanza desde lo sencillo de la vida.

Como sacerdotes consiliarios de la Acción Católica de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz, iluminados por los deseos de nuestros pastores diocesanos,  queremos mostrar  nuestra solidaridad con la cruz que está llevando nuestro pueblo sobre sus hombros y proclamar la riqueza de todos los que siguen esperanzados en un compromiso humano y justo, lavando los pies de los que sufren, signos para nosotros del crucificado que ha resucitado.

Los últimos datos nos presentan seis millones de personas en el paro – más de 170.000 en Extremadura-. Un  fenómeno devastador que adquiere una mayor relevancia  en los jóvenes –seis de cada diez entre nosotros-. Mientras, los instrumentos públicos de protección van perdiendo eficacia ante esta problemática. Bendecimos  a  las personas y empresas que son fieles a sus trabajadores y que prefieren ganar menos con tal de cuidarlos y guardarlos, amén de todos aquellos que están dispuestos a trabajar menos y cobrar menos con tal de seguir todos, compartiendo las ganancias y las pérdidas en comunidad.

Sabemos de gente que  sufre lo indecible para soportar las cargas del pago de sus viviendas y se ven obligadas a vivir con una precariedad que dificulta el agua corriente, la luz eléctrica, etc.; las vemos en filas, con vergüenza, para recibir migajas, cuando lo que desean es dignidad y trabajo.  Felicitamos a las familias que se estrechan para acoger a otros, a los mayores que comparten sus pensiones con los que lo necesitan, incluso a los políticos que votan por unanimidad una ley de renta básica para responder a las situaciones de pobreza y de riesgo más grande. Aunque nos duele la lentitud con que se está desarrollando esta ley y la desconfianza que subyace con respecto a los más pobres. Pedimos que se den pasos para  aligerar los trámites y nos den ya la buena noticia de que se hace realidad la ayuda a los que lo necesitan con este medio público y comunitario. No podemos menos que bendecir por Cáritas y su trabajo de animación en nuestras comunidades eclesiales para conducir la generosidad y la lucha frente a la pobreza.

Ante los casos de corrupción, nos duele que queden sin resolver o que lo hagan de modos nada claros, en comparación como se ejerce la justicia en la ciudadanía normal.  Pero al mismo tiempo valoramos que se estén dando pasos para una ley reguladora de estos problemas que  nos sitúen a todos en igualdad ante la ley. También queremos valorar el trabajo de todos los políticos y sindicalistas que son coherentes en su servicio a lo público, a lo común, y están viviendo con una  desafección y desprecio de la ciudadanía no merecido.

Sigue siendo alarmante la postura de la banca. Ha recuperado y multiplicado sus beneficios, pero sigue sin posibilitar con sus haberes una dinámica del capital y la empresa que pueda desarrollar la creatividad, generar puestos de trabajos. Aun así, vemos la mano del humanismo en todas las iniciativas de bancas éticas que están surgiendo y fortaleciéndose en estos momentos de crisis; nacen con el deseo de una humanización del dinero, con participación activa de todos los ciudadanos,  valorando más el interés de lo humano y lo solidario que el económico.

Observamos cómo la ocasión de la dificultad y la precariedad está siendo utilizada por muchos para bajada de salarios, regulaciones exageradas e injustas de empleo, explotación de los obreros en sus horarios y exigencias, en la precariedad de los contratos… Nos duele ver cómo muchos inmigrantes y obreros sencillos están siendo obligados a aceptar situaciones que son inhumanas e, incluso, de verdadera esclavitud disfrazada. Enaltecemos a todos aquellos que en este momento tratan de dignificar a los necesitados desde horas de trabajo pagadas con dignidad y justicia, a todos los que favorecen ideas de cooperativas y de comunidad para generar creativamente modos de vida y de trabajo nuevos.

Nos avergonzamos de lo que se ha hecho con las ayudas de cooperación y desarrollo a nivel estatal y, también, en nuestra propia comunidad, reduciéndola al máximo y dejándola en cifras ridículas y meramente simbólicas. Proclamamos la grandeza de todas las asociaciones que  levantan su voz y sus brazos para seguir siendo portadoras de la esperanza para los últimos de la tierra, que no  desfallecen y que tratan de hacer mucho más con menos implicando a la ciudadanía.

La educación tampoco es un derecho asegurado. Estamos lejos de una educación de calidad para todos, pues un fracaso escolar tan elevado  enciende todas las alarmas y augura un camino que conduce a muchas personas a la exclusión social. Bendecimos a todos los que creen y apuestan por la cultura y educación como arma frente a la pobreza y la exclusión, creyendo en este derecho de igualdad y dignidad.

Ante esta realidad, hemos de ser conscientes que la ignorancia, la indiferencia o la actitud indolora, nos identificarían en la pasión histórica de Jesús, con aquellos que gritaron que “que su sangre caiga sobre nosotros y nuestro pueblo” ante el sufrimiento del inocente y débil. Sentimos la llamada del Crucificado a unirnos con todos los crucificados de la historia, a los que hoy lo están viviendo y sufriendo. Con todos los que se comprometen, queremos proclamar el credo en el crucificado que ha resucitado y apostar por la liberación del sufrimiento y avance del Reino de Dios.

Sacerdotes consiliarios de Acción Católica – HOAC, JOC, JEC, PX, ACG, MRC, MJR-  de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz.

En Mérida, Lunes Santo, 13 Abril 2014



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