Revista Ecclesia » Manifestación condescendiente y amorosa de la Virgen de Guadalupe
virgen-de-guadalupe
Rincón Litúrgico

Manifestación condescendiente y amorosa de la Virgen de Guadalupe

Manifestación condescendiente y amorosa de la Virgen de Guadalupe

LA APARICIÓN GUADALUPANA

 

(1/5) San Juan Pablo II, Homilía de beatificación de Juan Diego en Ciudad de México 6-5-1990 (es it): «La Virgen escogió a Juan Diego entre los más humildes para esa manifestación condescendiente y amorosa cual es la aparición guadalupana. Un recuerdo permanente de esto es su rostro materno y su imagen bendita, que nos dejó como inestimable regalo».

(2/5) Ib., Homilía de canonización de Juan Diego en Ciudad de México 31-7-2002 (de es fr en it pt): «Es conmovedor leer los relatos guadalupanos, escritos con delicadeza y empapados de ternura. En ellos la Virgen María, la esclava “que glorifica al Señor” (Lc 1, 46), se manifiesta a Juan Diego como la Madre del verdadero Dios. Ella le regala, como señal, unas rosas preciosas, y él, al mostrarlas al Obispo, descubre grabada en su tilma la bendita imagen de Nuestra Señora».

(3/5) Ib., Ángelus 13-12-1987 (es it): «Con la aparición de María en el cerrillo del Tepeyac, comenzó en todo el antiguo territorio Azteca un movimiento excepcional de conversiones al Evangelio, con repercusiones en toda América Centro-Meridional, y hasta en el lejano archipiélago de Filipinas».

(4/5) Benedicto XVI, Homilía 12-12-2011 (de es fr en it pt): «Nuestra Señora de Guadalupe, Madre y Estrella de la Evangelización de América (…). La venerada imagen de la Morenita del Tepeyac, de rostro dulce y sereno, impresa en la tilma del indio san Juan Diego, se presenta como “la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios por quien se vive” (Nikan Mopoua). Ella evoca a la “mujer vestida del sol… que está encinta” (Ap 12, 1-2) y señala la presencia del Salvador a su población indígena y mestiza».

(5/5) Francisco, Audiencia general 11-12-2013 (de ar hr es fr en it pl pt): «Cuando se apareció la Virgen de Tepeyac a san Juan Diego su rostro era el de una mujer mestiza y sus vestidos estaban llenos de símbolos de la cultura indígena (…). La aparición de la imagen de la Virgen en la tilma de Juan Diego fue un signo profético de un abrazo, el abrazo de María a todos los habitantes de las vastas tierras americanas (…). Animo a todos los habitantes del Continente americano a tener los brazos abiertos como la Virgen María con amor y con ternura».



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cada mes, en tu casa

Últimas entradas