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Madrid: La catedral de la Almudena acoge hoy una misa por las víctimas de París y por la paz

Madrid: La catedral de la Almudena acoge hoy una misa por las víctimas de París y por la paz   

Con motivo de los atentados terroristas de París, a las 20:00 horas de esta tarde, la catedral de Santa María la Real de la Almudena acoge una Eucaristía «para pedir al Dios de la vida y de la paz por el eterno descanso de las personas fallecidas, la pronta recuperación de los heridos, el fin de los actos fratricidas, la conversión de los asesinos, el cese de la violencia y el odio, para que la paz y la justicia se hagan presentes en todos los lugares de la tierra», como explicaba el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, en un mensaje hecho público el pasado sábado.

 El prelado presidirá la Misa, que será concelebrada por el nuncio de Su Santidad, monseñor Renzo Fratini. Asistirán representantes de la sociedad civil, del cuerpo diplomático, y de las distintas Iglesias y comunidades eclesiales presentes en Madrid, así como todas aquellas personas que quieran sumarse a la celebración. «La archidiócesis de Madrid se siente fraternalmente solidaria con sus víctimas y con el inmenso sufrimiento de sus familiares y de toda la nación francesa. Condenamos el uso blasfemo de Dios como excusa para la barbarie y convocamos a la comunidad católica y a cuantos quieran unirse a la celebración de la Eucaristía», remarcó el arzobispo el sábado.

«Blasfemar a Dios y profanar la dignidad del hombre»

En esta misma línea, monseñor Osoro titula su nueva carta semanal «Blasfemar contra Dios y profanar la dignidad del hombre». En el texto, que se puede consultar íntegro en este enlace, subraya que «para nosotros los cristianos, el terrorismo, que no duda en atacar a personas sin ninguna distinción o en imponer chantajes inhumanos que provocan el pánico y obligan a menudo a grupos a favorecer sus planes, no tiene justificación ninguna». «Nosotros nos llamamos el “pueblo de la vida” y, por ello, ninguna circunstancia justifica esta actividad criminal, que llena de infamia a quien la realiza y que, siendo siempre deplorable, lo es aún más cuando se apoya en una religión; pues rebaja la verdad de Dios y la reduce a la propia ceguera y a la perversión moral de quienes realizan esta actividad criminal», asevera.

«La paz está en peligro cuando el terrorismo intenta organizarnos con sus amenazas. El Papa san Juan Pablo II decía que “quien mata con atentados terroristas cultiva sentimientos de desprecio hacia la humanidad, manifestando desesperación ante la vida y el futuro; desde esta perspectiva, se puede odiar y destruir todo”. Es terrible querer estar en este mundo imponiendo a los demás la destrucción y teniendo como arma el odio. ¡Qué sociedades y qué pueblos y naciones podemos hacer imponiendo a otros con violencia lo que se considera como verdad! Lo que se hace cuando actuamos así es violar la dignidad del ser humano y ultrajar a Dios, pues el hombre es imagen de Dios», continúa

«Tenemos el deber de condenar el terrorismo de forma absoluta, ya que manifiesta un desprecio total de la vida humana y ninguna motivación puede justificar esto, en cuanto que el hombre es siempre fin y nunca medio. El terrorismo hiere de la manera más fuerte a la dignidad de la persona humana y es una ofensa a la humanidad. Instauremos un estilo educativo en este mundo para saber mirar como Dios mismo mira: contemplativamente. Desde el mismo inicio de la creación, Dios quiso tener esta mirada contemplativa y, al hacerse hombre, Jesucristo nos enseñó cómo podíamos llegar a tener esta mirada», concluye.



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