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«Luna de miel» bajo el manto de la Virgen

El matrimonio es como el buen vino: cuando se cuida, mejora con el tiempo. Y si se vive “como Dios lo pensó”, ya ni te cuento. Claro que ello exige un camino de búsqueda y maduración para salir de uno mismo —más todavía en una sociedad tan individualista que invita a lo contrario— y para experimentar en carne propia una experiencia de AMOR —la única— que llena el corazón de todo hombre y mujer. Coincidiendo con las fiestas del Pilar, que viven su día grande este martes, 12 de octubre, he vivido una segunda ‘luna de miel’ bajo el manto de la Virgen. Ha sido durante un fin de semana, en Tarazona, gracias a la iniciativa del Proyecto Amor Conyugal, que me ha permitido adentrarme junto a mi esposa, Teresa, en la Verdad del matrimonio según San Juan Pablo II y sentir la alegría del Amor de la que tanto habla el Papa Francisco. 

Intuíamos que iba a ser un fin de semana especial, pero tampoco teníamos grandes expectativas. Lejos de estar en crisis, viajamos en nuestro mejor momento de casados: cuatro años y medio después de nuestra alianza, con muchas lecciones aprendidas, dos niñas preciosas y esperando otro angelito, fruto de un amor que el Señor riega cada día y llena de bendiciones, para que, pese a los obstáculos del camino, el frondoso prado familiar no se marchite. 

Y, sin embargo, el encuentro ha roto todos nuestros esquemas. Hemos vivido una segunda ‘luna de miel’ que ha reavivado el sacramento que recibimos un 13 de mayo y nos ha hecho conscientes, quizás con más fuerza y humildad que nunca, del alcance de nuestra vocación: ¡somos cocreadores del proyecto divino! Por eso queremos compartir esta iniciativa del Proyecto Amor Conyugal, cuyos ‘retiros’ acumulan listas de espera y han salvado/fortalecido ya a cientos de matrimonios en España.

Junto a Dios, la vida se ve de otra manera, con la paz, alegría y altura de miras que regala la visión sobrenatural. En este 12 de octubre, pedimos a la Virgen por todos los matrimonios y familias, para que nos cubra con su manto amoroso y nos ayude a ser la Iglesia doméstica que Jesucristo nos ha confiado, al servicio de Dios y de nuestros hermanos. ¡Feliz Día del Pilar!

Por José María Albalad
Publicado en Iglesia en Aragón



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