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Luis Melchor, desde Panamá: «Todo el país está absolutamente volcado con la JMJ»

Luis Melchor, desde Panamá: «Todo el país está absolutamente volcado con la JMJ»

Panamá está celebrando, del el 22 al 27 de enero, la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud, convocada por el Papa Francisco al término de la JMJ celebrada en Cracovia en 2016.

Viviendo esta tercera JMJ que acoge América Latina (después de Buenos Aires 1987 y Río de Janeiro 2013), se encuentra un nutrido grupo de jóvenes madrileños que, encabezado por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, está viviendo esta gran fiesta de la alegría.

«Juntos en Panamá, la JMJ es otra vez una fiesta de alegría, una fiesta de esperanza para la Iglesia toda y, para el mundo, un enorme testimonio de fe». Con estas palabras, el Papa Francisco inauguraba el jueves, 24 de enero, la ceremonia de acogida.

Ante miles de jóvenes presentes en el Campo Santa María la Antigua, ubicado en la zona conocida como la Cinta Costera, el Santo Padre animó a todos a ponerse en camino, ya que «el discípulo no es solamente el que llega a un lugar» sino «el que empieza con decisión, el que no tiene miedo de arriesgar y ponerse a caminar»; y «si uno empieza a caminar –subrayó–, ya no tiene miedo».

Una alegría que transforma los corazones

Con sus ojos enclavados en los del Papa y con las palabras del Buen Pastor tatuadas a fuego en su corazón, se encontraba el sacerdote Luis Melchor, de Infancia y Juventud del Arzobispado de Madrid.

La mirada de Melchor, que aterrizó en la capital centroamericana el 12 de enero, no muestra signos de cansancio o de aburrimiento. Todo lo contrario. Nos atiende encantado, porque desea mostrar al mundo –«con María siempre en el centro»– una alegría que «transforma los corazones de los hombres».

Luis, ¿cómo vivieron los Días en las Diócesis?

Durante los días previos ha sido muy significativo el haber generado el grupo de la Conferencia Episcopal; éramos de diferentes diócesis y zonas de Españas, y nos sentimos como en una sola familia. Y esto, sin ningún esfuerzo sobrenatural… Cuando convives, rezas y celebras la fe con gran alegría, todo eso forma un solo cuerpo que transforma muchos corazones.

Unos días compartidos en un espacio muy significativo, ¿no?

Así es. Estuvimos en la diócesis de David, con el cardenal Lacunza, que es navarro, en una zona bastante rural, sencilla, humilde… Y desde el primer momento en que nos bajamos del autobús, aquello fue una auténtica fiesta. Pudimos comprobar que, desde hacía mucho tiempo, nos estaban esperando para darnos lo mejor que tenían. Y muchos de los jóvenes que traemos han experimentado lo que es una verdadera acogida y hospitalidad, sin conocernos de nada y, sobre todo, dándonos todo lo que tenían.

Una muestra especial, supongo, de cómo respira el pueblo panameño…

El pueblo panameño es alegre y dadivoso. Lo que más les ilusiona es hacernos regalos; necesitan, de alguna manera, dejar huella y que, quien ha pasado por su vida, se lleve algo que recuerde ese encuentro. Así que mediante los bailes tradicionales, las oraciones y las Eucaristías, siempre, siempre, siempre aparecía una alegría que, sin duda alguna, es sobrenatural.

Una alegría que se traduce en tres letras: JMJ

Totalmente. Aparte de muchísimas casas abiertas, carteles, paradas de autobús, vallas publicitarias, etc., Panamá está volcado absolutamente con la JMJ. Aquí es muy común ir caminando por las calles y los coches pitan, te animan, y todo el pueblo está pendiente de que los peregrinos estemos a gusto, que no nos pase nada, que podamos vivir esta experiencia… De hecho, yo, que he vivido unas cuantas jornadas, he de decir que, quizá, es el país que más está disfrutando con los peregrinos y el Papa.

Una afirmación, tal vez, un tanto arriesgada…

La gente de aquí dice que en su país, que es tan pequeño y que cuenta con solo cuatro millones de habitantes, nunca habían tenido una concentración de gente tan grande, tan alegre, y tan atractiva. Y yo lo corroboro de principio a fin.

Luis, ¿podría contarnos algún detalle o curiosidad que merezca la pena resaltar de manera especial?

No puedo olvidarme de una mujer panameña que está con depresión y no quería abrir su casa. Pero la chica que le atiende le animó a que pudiese abrir la casa a los peregrinos. Una vez allí, ella quería que tuviésemos de todo. Hasta que se dio cuenta que lo que más necesitaba ella era pasar más tiempo con los peregrinos… Le ha cambiado la vida. Incluso hay gente que ha hecho reformas y ha pedido préstamos para poder adecuar sus casas para recibir peregrinos… Aquí, además, la mayoría de las casas no tienen agua caliente, y muchas familias han puesto calderas solamente para que los peregrinos puedan ducharse, asearse, etc.

Son muchísimos los detalles de un país que lleva mucho tiempo preparándose, y que ahora es un auténtico estallido de alegría.

Y ya, en plena jornada, junto al cardenal Osoro y al Papa Francisco

Con el Papa y el cardenal Osoro, sí, pero también lo uno con la Misa de inauguración del cardenal Ulloa, de Panamá, que en la homilía del martes insistía en que los jóvenes tenemos que molestar un poco a los mayores, porque estamos llamados a hacer lío, pero ese lío viene de unos jóvenes que quieren realmente transformar la sociedad, y se entusiasman con la vida.

Un lío en el que el Santo Padre pone, una y otra vez, la mirada…

Y tanto que sí. El Papa ha puesto la mirada aquí, en Centroamérica, en concreto en Panamá, para dar un impulso a toda la Iglesia de unos jóvenes protagonistas y entusiasmados por transformar el mundo. Y este encuentro abre el corazón a la universalidad y la catolicidad de la Iglesia.

Y sin olvidarnos de caminar, tal y como reza el lema –Hágase en mí según tu Palabra–, de la mano de la Virgen María

Este lema nos pone la mirada en una disponibilidad, porque la Iglesia también necesita misioneros, sacerdotes, religiosos, religiosas y matrimonios que estén dispuestos a configurar su vida en torno a Cristo. Y yo intuyo que el Papa nos va a impulsar por ahí. De hecho, ya lo está haciendo. Y el cardenal Osoro, que está junto a nosotros en todo momento, también nos está animando a caminar por la misma línea.

Infomadrid / Carlos González, 25 de enero de 2019



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