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Luis Argüello: Los cuidados durante la etapa final de la vida hacen que nadie «suplique morir»

«La persona ha de ser cuidada y aliviada durante la etapa más vulnerable o final de su existencia de tal manera que no suplique morir, ni nadie, por “compasión”, considere urgente acabar con una vida, supuestamente indigna, a la que la “eutanasia” convierte en digna». Así se ha expresado el secretario general de la CEE, Luis Argüello, obispos auxiliar de Valladolid, en su cuenta oficial de la red social Twitter, ante la cercana tramitación de la Ley de la Eutanasia en el Congreso de los Diputados.

«La buena muerte no nos asusta»

No es la primera vez que el portavoz de los obispos se pronuncia a este respecto. En la última rueda de prensa celebrada al finalizar la Asamblea Plenaria el 18 de noviembre, ante preguntas de los periodistas sobre la tramitación de la Ley de eutanasia, indicó que a los obispos «la buena muerte no nos asusta, sino que es algo que pedimos. Forma parte de la gran Tradición de la Iglesia el pedir una buena muerte, incluso consideramos a san José patrono de una buena muerte». «Cómo no pedir una buena muerte, cómo no querer abordar esta situación nueva ante el alargamiento de la vida que son las enfermedades que parecen incurables, las enfermedades degenerativas. Pero pensamos que son una llamada fortísima al cuidado. Parece una contradicción que en una época en la que se quiere poner arriba el cuidado, resulta que se prescinde del cuidado con la llamada eutanasia activa que provoca la muerte», aseguraba.

Precisamente la Congregación para la Doctrina de la Fe acaba de publicar la instrucción Samaritanus bonus, que resuena de manera especial en España porque nos encontramos debatiendo la Ley de la eutanasia. «Trata de responder a una inercia que se va viendo en determinadas democracias occidentales. Pareciera que el ensanchar los derechos tenga que ver con hacer un ejercicio ciego de la propia libertad individual, que sin embargo se ve solo en determinados aspectos, porque defensores a ultranza de la libertad individual en un campo, sin embargo no la defienden en otro y hablan de la necesidad de la interdependencia», destaca el secretario general.

Ante esta situación, monseñor Argüello volvió a pedir que «superemos el enfrentamiento, escuchémonos, busquemos puntos de encuentro, todos queremos una buena muerte, todos queremos aliviar el sufrimiento. ¿Por qué hacerlo suprimiendo la vida, provocando de manera activa la muerte? ¿Por qué no hacerlo promoviendo de una forma más activa los cuidados y la cercanía?».

 



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