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Luis Argüello: «La cruz es un signo de reconciliación»

El secretario general de la CEE, Luis Argüello, ha explicado que «la cruz es un signo de reconciliación, es el lugar en el que murió una Víctima». Ante las  cuestiones formuladas en la rueda de prensa de este 1 de octubre, y refiriéndose al Valle de los Caídos en su conjunto, el portavoz de los obispos ha destacado que «en ese lugar, incluso resignificado, y acogiendo las diversas perspectivas de la vida, sigue habiendo un templo, una basílica pontificia en la que se ora por el eterno descanso de los difuntos». De esta forma, ha continuado, «la celebración de la Eucaristía, que es la muerte y resurrección de Jesucristo, es una referencia de esperanza para aquellos que quieran consolar así su dolor y afirmar su esperanza. Si hay cruz y si hay basílica, nosotros pensamos que es importante que haya una comunidad que mantenga el culto». Además, ha añadido que «puede haber modificaciones en las actividades de las fundaciones que están allí presentes», de tal manera que «ya que allí están enterrados muertos de una dramática Guerra Civil, nos vacunemos ante toda cultura de enfrentamiento, ante toda propuesta de división renovada de los españoles, entre los de un color y de otro color, de un bando y otro bando». Evidentemente, ha concluido Argüello, «todos tenemos que hacer esfuerzos para que todo el mundo pueda sentirse acogido y reconocido en ese lugar, pero sobre todo en la vida social española en su conjunto».

«Cementerios civiles»

En cuanto a la referencia al Valle de los Caídos «como cementerio civil» planteada por uno de los periodistas, el secretario general ha respondido que «resulta en cierto modo anacrónico hablar de cementerios civiles». Según ha explicado, «la legislación española desde 1978 ya encomienda a los ayuntamientos la responsabilidad de ofrecer espacios para enterrar a los muertos», una propuesta que se hace en un momento en que la mayoría de los cementerios eran parroquiales, «pero en los que se acoge a todos los que querían ser enterrados». De hecho, ha insistido, «en el ritual en el que se acompaña al enterramiento de alguien se bendice la tumba de quien quiere que la tumba sea bendecida. En un cementerio están enterrados creyentes y no creyentes. Personas que tienen una comprensión de la vida de una forma o de otra». Por lo tanto, en este sentido no cabe «la vieja distinción entre cementerios civiles y no civiles, ya que en la práctica habitual de nuestros conciudadanos, en la vida normal, los cementerios parroquiales están cedidos en su gestión a las administraciones locales, a los municipios».

Ley de Memoria Democrática

Respecto a los demás aspectos de la Ley de Memoria democrática, Argüello ha calificado como «muy grave» que se quiera hacer «una enmienda a la totalidad de la Transición democrática, especialmente en lo que tuvo de concordia, reconciliación y mirada hacia delante». La gravedad radica, ha señalado, «en querer escribir una especie de historia oficial, y que esa historia oficial quiera luego hacerse pauta educativa en una suerte de vieja formación del espíritu nacional, que algunos estudiamos en las escuelas del régimen anterior». En este aspecto, ha proseguido, «hay una preocupación grande por lo que supone, de alguna forma, la enmienda de algunos aspectos centrales del acuerdo de la Transición».

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