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Luis Argüello: «Hagamos propuestas de vida en la plaza pública»

En mitad de la segunda ola del coronavirus y con una sociedad que vive en la incertidumbre, el secretario general de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, ha invitado a «proponer la vida» como respuesta a una existencia «donde mandan los algoritmos». Argüello ha destacado que en este momento «tenemos que buscar la huella del amor de Dios».
Con esta premisa, el portavoz de los obispos españoles ha participado junto al obispo de Getafe, Ginés García Beltrán y el obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, en el coloquio de presentación del XXII Congreso Católicos y Vida Publica. Un encuentro promovido por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que se celebrará en Madrid del 13 al 15 de noviembre bajo el lema “¡El momento de defender la vida!”.
El coloquio, moderado por el director editorial de COPE, José Luis Restán, ha comenzado exponiendo que «vivimos un momento en el que la confusión hace que las grandes certezas que podrían unir a personas diferentes, se difuminen». Por eso, ha explicado el periodista, «es momento de defender la vida, y ya no basta levantar una pancarta o tener buenos sentimientos. Para defender la vida hay que comprender de qué se trata esa defensa y volver a recuperar la batalla del significado».
A esta interpelación, ha respondido el portavoz de los obispos pata destacar que «la racionalidad no puede ser fruto de lo irracional. La razón originaria se llama amor. Por eso nuestro Dios es tres», ha destacado.
Las especies, la propia sociedad, «sale adelante porque coopera, porque coexiste y mutualiza», ha ahondado Argüello, por eso, «es el momento para decir con fuerza, que el paradigma “pienso luego existo” puede ser sustituido por “soy amado luego vivo”. Soy llamado, en esa llamada hay amor y por eso vivo». Una respuesta, la de nuestro sentido, «que encuentra su réplica en nuestro origen. Nuestro corazón late donde la vida se ha encarnado, en la fragilidad de nuestra carne». Por eso, ha indicado el obispo auxiliar de Valladolid, «la llamada definitiva a la vocación última es participar de la vida plena de amor, libertad y alegría».

La verdad y la libertad

Por su parte, el obispo de Getafe, ha incidido en cómo «la cuestión antropológica vive en medio de una crisis cultural cuya alternativa es poco clara, ambigua e ideologizada». También en el campo de la bioética, ha criticado, donde prima «el poder cultural, político y económico» que aterriza en el «si nada es verdad, todo está permitido». El prelado ha destacado que en el momento actual nos encontramos con un debate ideológico «ante una concepción de lo humano que afecta a todas las relaciones entre nosotros». Según García Beltrán, «está en juego la concepción de la verdad y libertad». Ahora vivimos una «libertad desvinculada de la verdad y vivida como una voluntad absoluta que olvida que todo progreso o avance exige el discernimiento moral», ha lamentado. De hecho, «es como si en la ciencia, la moral no tuviese nada que decir».

«¿Quién pone los limites?», ha preguntado el obispo, «¿Quién ha puesto el límite de edad para que en un hospital se ponga morfina o dieta total a un anciano de 80 años?». «Hemos perdido una mirada la mirada que acoge y da sentido también al sufrimiento, que nos interpela y guía». Este individualismo, concluyó el obispo, está desembocando en «la soledad , que es la gran enfermedad de nuestro tiempo».
El obispo de Getafe animó a participar en la sociedad, porque «la presencia de los católicos en la vida publica sigue siendo la asignatura pendiente en España». Una presencia «en diálogo aunque cada uno tenga su canción».

¿Cuánto vale un ser humano?

«Vivimos en una sociedad nihilista», ha comenzado el obispo de Alcalá y miembro de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida. Ante esta concepción de la vida, ha subrayado «tenemos que percibir que “yo no me he dado la vida a mi mismo, no podemos separarla de nuestro origen». El obispo ha denunciado que «esa autonomía radical del individuo es falsa y además es lo que predomina en la mayoría de las leyes que se están aprobando en España en este momento».

En este punto, el obispo ha destacado que «la vida es un don porque me la ha dado Dios y llevamos en nosotros el aliento divino que la convierte en un don inviolable». En una sociedad como la nuestra «ideologizada, no hay peor injusticia que cerrar las puertas del horizonte trascendente a los ciudadanos», porque «se convertirá en una sociedad que destruye la vida humana, desde el inicio con el aborto y en el final con la eutanasia». Cada familia cristiana es «un pequeño oasis en la sociedad española» que formará a un futuro ciudadano: «La política, los sindicatos, los medios de comunicación necesitan profesionales católicos», concluyó.

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