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Luis Argüello destaca «el diálogo fe y razón» como legado de Benedicto XVI

«Benedicto XVI, una vida, es más que una biografía». Esta es la biografía con la que el periodista alemán Peter Seewald resume la larga experiencia vital de Joseph Ratzinger, después Benedicto XVI, desde lo más profundo del protagonista y con los testimonios de sus allegados. «Nos acerca a la teología, a la historia, a través de una biografía que también relata el contexto histórico», ha destacado el secretario general de la CEE, Luis Argüello que ha participado en la presentación on line del libro.

El texto, que ha sido publicado en España por el Grupo de Comunicación Loyola, plasma «las largas e interesantes conversaciones, que ahora dan forma a la más completa biografía autorizada por el propio Papa emérito», y que desgrana la figura del pontífice, cardenal, teólogo y «gran ser humano que se revela en su trayectoria vital». La presentación, conducida por Mª Ángeles Fernández, periodista y directora del programa «Últimas preguntas», ha contado también con la intervención sacerdote y corresponsal  en el Vaticano, Antonio Pelayo.
«Animo a leer este libro sin desanimarse», ha bromeado Argüello refiriéndose a la extensión del mismo, «porque atrapa y permite conocer el legado de Benedicto XVI es su extraordinario amor a la palabra de Dios, a la tradición de la Iglesia y a la liturgia». Un texto que nos presenta un ejercicio concreto «de antropología histórica que nos permite conocer la biografía en un contexto determinado» Es a la vez, ha destacado el obispo auxiliar de Valladolid, «un libro que habla de libros, que nos anima a leer, y que nos introduce en un itinerario personal y ministerial».

Rigor y claridad

Antonio Pelayo, que ha tenido oportunidad de conocerle de cerca, ha destacado que «daba gusto escucharle presentar las encíclicas, con un rigor y claridad que asombraba». Un hombre de una sencillez «increíble» que queda plasmada en este libro que «redescubre de alguna manera esa figura de fe robusta, de gran teólogo de extraordinaria coherencia». El corresponsal en Roma ha subrayado que a lo largo de su trayectoria, Ratzinger, luego Benedicto XVI «no se adapta a las presiones sino que es un hombre fiel a su pensamiento y a su historia. Hizo lo que piensa y hace lo que dice. Verle ahora en esa senectud tan serena, o ese gesto de ir a ver su hermano antes de morir, da reflejo de esa enorme humanidad».

Una salud no física, sino espiritual

A lo largo de esta biografía, Argüello ha destacado el «punto clave del diálogo entre la fe y la razón» que en esta biografía y en la figura de Benedicto XVI pone en relación «la historia y la vida eterna». Dar «hondura» a los pasos históricos para que «nos encaminen a eternidad». Ese diálogo de fe y razón es la invitación que nos hace el Papa emérito «para a buscar la verdad, también en este momento, también en nuestras discusiones parlamentarias y no solo en la vida de la Iglesia, sino en la sociedad».
Sobre su salud, el periodista aludió «a una fuerza espiritual, no física» que le ayudó también en su voluntad de reforma de la Iglesia. Con su vida nos enseñó que «no se puede reformar sin enraizarse en la tradición y el discernimiento». Benedicto XVI, ha concluido Pelayo, «ha sufrido mucho en su intento de reforma. Los primeros pasos en el tema de abusos o en la escandalosa economía de la Iglesia las hace Benedicto XVI y la historia se lo reconocerá».

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