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Luis Ángel de las Heras: «Un día grande para la Iglesia que peregrina en León»

«Es este un día grande para la Iglesia que peregrina en León, un día en el que recordamos y festejamos que el Señor nos ha convocado como Iglesia peregrina». Con esta alegría y esperanza, el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, dio comienzo a la fase diocesana del Sínodo este 17 de octubre en la catedral de la diócesis.
«Es la hora de todos, todos somos la sal de la tierra y la luz del mundo», expresó el obispo que abrió el camino sinodal «de este tiempo que ya vive toda la Iglesia universal».

Es la hora de todos

En su intervención, el prelado legionense remarcó esa idea de que «es la hora de todos», ya expresada en su carta pastoral para este curso. de esta forma, dijo, «nos complementamos laicos, consagrados, clérigos, mayores y pequeños, catequistas, voluntarios… y cada uno puede y deber ser sal y luz en su vida, entre quienes vive, con quienes trabaja y se encuentra, cada uno puede ser sal y luz con su vocación y con su compromiso de misión».

«Somos peregrinos siempre en camino y queremos caminar juntos en la misma dirección», indicó De Las Heras para referirse a los «tres verbos que ha elegido el Papa Francisco, encontrar, escuchar y discernir que impulsan las tres expresiones teológicas del lema sinodal: comunión, participación y misión».

Y desde esa llamada al encuentro de comunión, la escucha como hermanos para la participación de todos «porque todos tenemos algo que decir y mucho que escuchar» y el discernimiento para «producir cambios que necesitamos», el obispo de León animó «a este camino sinodal como proceso que nos ha de transformar iluminando la misión, con el sueño misionero de poder llegar a todos para dar a conocer a Jesucristo».

Que nadie se quede al margen

De esta forma, invitó «a escuchar al Espíritu que habla a esta Iglesia de León», para concluir pidiendo «que nadie se quede al margen, por favor, porque todos tenemos la palabra y un puesto en la Asamblea del Señor, y que cada uno de nosotros sea en su vida sal y luz, pero conscientes de que seremos más sal de la tierra y más luz del mundo caminando juntos y unidos en este tiempo de gracia y esperanza, en esta hora de todos que confiamos al Señor».



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