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Iglesia en España

Luchamos contra la pobreza ¿te apuntas?, por Julián López Martín, obispo de León

LUCHAMOS CONTRA LA POBREZA ¿TE APUNTAS?

(Ante la Jornada de “Manos Unidas” de 2015)

Queridos diocesanos:

Con este lema la Organización “Manos Unidas” se dispone a sacudir nuestras conciencias y estimular nuestra sensibilidad ante el problema de alcance planetario de la pobreza extrema. Según los expertos en la lucha contra esta realidad, las personas que no disponen más de 1’25 del dólar (1’06 del eúro) al día se definen como extremadamente pobres. En esta situación malviven 1.200 millones de personas en números redondos en todo el mundo. Por eso, cada año, al llegar el mes de febrero y como un aldabonazo que precede al anuncio de la austeridad cuaresmal para los cristianos que quieren seguir al Maestro por caminos de conversión, debemos atender este toque de atención, si bien es cierto que el problema no conocen fechas especiales sino que se extiende a lo largo de los días y de los meses.

Y no vale decir que aquí también hay personas y familias que lo están pasando mal, porque la lucha contra la pobreza o la insuficiencia de recursos económicos ha de ser tan amplia y tan constante como lo requiera la necesidad, aquí y fuera de aquí. Y sin dejar de colaborar con las instituciones sociales, sean o no de carácter religioso, que atienden entre nosotros a las víctimas de la crisis económica, no podemos olvidar el escándalo intolerable que supone la situación de los más pobres entre los pobres. “Manos Unidas” nos hace el servicio y el favor de enviar a los lugares más apartados toda ayuda por pequeña que pueda parecer. Pero “Manos Unidas” insiste también, una y otra vez, en afirmar que es posible erradicar esa pobreza extrema en la medida en que las instituciones políticas y económicas traten de crear las condiciones favorables necesarias. Pero esto solo será posible si crece la conciencia social en nuestra sociedad y en nuestras comunidades cristianas, de manera que se presione eficazmente sobre quienes ostentan el poder político y económico para que incluyan también en sus programas y proyectos acciones eficaces contra las causas estructurales de la pobreza extrema: la desigualdad, la falta de salud, de trabajo, de tierra o de vivienda, y la negación de derechos sociales y laborales.

El papa Francisco nos está recordando también que es necesario luchar contra la pobreza tanto material como espiritual, desde una visión integral de la pobreza mirando a Jesucristo que se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Cor 8, 9). Y como la pobreza afecta también al corazón humano, se nos exige a todos una actitud de cercanía, de despojo y de renuncia para encontrarnos con la persona que sufre o está necesitada. De este modo el cristiano puede reflexionar y afrontar los problemas de la pobreza con espíritu evangélico. Es cierto que con la crisis las necesidades han aumentado notablemente, pero lo mismo ha sucedido con la generosidad de los donantes. Ello debe llevarnos a todos, ante los problemas mencionados antes, a preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo para combatir la pobreza en el mundo, en mi pueblo o ciudad, en mi barrio, quizás en mi propia familia o casa? ¿Cómo combatir o aminorar sus consecuencias?

Creo que sería conveniente que cada uno reflexione y trate de encontrar la respuesta a esa pregunta. La proximidad de la Cuaresma puede ser una buena ocasión para ello. Acabar con la pobreza es tarea de todos. Seamos generosos. Con mi cordial saludo y bendición:

+ Julián, Obispo de León

Sumario.- “La lucha contra la pobreza o la insuficiencia de recursos económicos ha de ser tan amplia y tan constante como lo requiera la necesidad, aquí y fuera de aquí”

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