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Luces del camino (Peregrinar a Tierra Santa), por Angel Moreno de Buenafuente

Luces del camino (Peregrinar a Tierra Santa), por Angel Moreno de Buenafuente

Emprender un viaje-peregrinación con cincuenta participantes es un riesgo. Si uno se pone a pensar en las hipótesis posibles, se siente desbordado. Sin embargo, sin pecar de inconsciencia, cada vez que emprendo la peregrinación a Tierra Santa, me ayuda la certeza de la Providencia, tanto por la fe de los peregrinos, como por la oración de quienes nos acompañan espiritualmente.

 Este último viaje comenzó con algunos signos que predecían circunstancias sorpresivas. A la hora de embarcar una peregrina se acercó con un pasaporte confundido, y no había solución, si no volvía a casa a por el suyo personal. La angustia se resolvió,  cuando llegó un poco antes de cerrarse el mostrador de facturación.

 Al llegar a Tel Aviv, tuvimos que esperar más de una hora, porque no encontrábamos a dos peregrinos, además de que a otro lo había retenido la policía. Se comenzaban a sumar pequeños incidentes, y yo mismo me sorprendía de la calma que me acompañaba.

 El primer día de peregrinación, a la hora de salida, volvían a faltar los dos peregrinos, pero el motivo fue comprensible, la señora había olvidado su tratamiento, y estuvo buscando en las maletas, pero no lo encontró. Esto forzó a tener que buscar una farmacia. A pesar de que un joven nativo acompañó al marido y a un sacerdote a distintas farmacias, en ninguna les servían la medicación, sin receta. Pero, providencialmente, al ir al consultorio se encontraron con un sacerdote greco católico, que al percibir la situación, invitó a los dos peregrinos a que le acompañaran en su coche. Les condujo a un médico local amigo, ante el que le expusieron la situación, y el doctor, regaló las dosis de medicamento suficiente para el tiempo de la peregrinación, y el sacerdote les regaló unos rosarios especiales.

 Toda la búsqueda del medicamento supuso una tardanza importante, que intentábamos cubrir con explicaciones. Pero ante el retraso comenzamos la celebración de la renovación de los compromisos matrimoniales en Caná de Galilea, y justo antes de la bendición llegó el esposo de la señora  necesitada del medicamento, y pudieron participar ambos del momento emotivo. El grupo en todo momento fue paciente, y al conocer los hechos, sentimos la florecilla providente.

 La peregrinación avanzaba gozosa, pero esta mañana, en que la hemos visitado Cesarea del Mar, al trasladarnos de la ciudadela al acueducto romano, percibimos la ausencia de uno de los peregrinos. Inmediatamente, dejamos al grupo que disfrutaran del mar, y volvimos con el autobús al punto de partida, dimos vueltas, no veíamos a nadie conocido. La persona extraviada, creyendo que estábamos en otro punto, se desplazó corriendo, y al no entrarnos pidió la ayuda a otro autobús, por ver si podría comunicarse con nosotros, sorprendentemente, cuando me puse en un cruce de caminos, en ese momento pasaba el autobús que había recogido a nuestro peregrino, y pudimos incorporarnos al grupo, sin mayor extravío.

 Puede parecer todo casual, pero, desde la fe, interpreto la compañía entrañable de Aquel que nos ha prometido venir con nosotros, y si cabe con más razón los días en los estamos visitando los lugares dedicados a la Virgen María, su madre.

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Ángel Moreno Sancho

Angel Moreno Sancho es Sacerdote de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, donde desarrolla su ministerio pastoral como capellán del monasterio cisterciense de Buenafuente del Sistal, y párroco de diversos pueblos de su entorno. Es también Vicario Episcopal para los Institutos de Vida Consagrada de su Diócesis y Delegado episcopal para el Año Santo Compostelano.

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