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Los trinitarios dan voz a las cristianas perseguidas en Irak

Los abusos propiciados contra los cristianos perseguidos a causa de su fe se ha incrementado de forma exponencial en los últimos años, tal y como viene denunciado Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Dentro de esta realidad, especialmente lacerante en África y algunas zonas de Asia, las mujeres son las más vulnerables y desprotegidas, no solamente sufriendo violencia física y verbal sino estando también  expuestas a violaciones y otro tipo de vejaciones. 

Desde Solidaridad Internacional Trinitaria (SIT), organismo perteneciente a los trinitarios, luchan por visibilizar a aquellas que la guerra de Irak ha silenciado y del que apenas conocemos sus historias. 

«No eran condiciones para traer más vidas al mundo»

Con la llegada del Daesh al norte de Irak, a Qaraqosh, muchos cristianos tuvieron que  refugiarse en Erbil (capital kurda).

A una de estas mujeres cristianas —el SIT ha decidido salvaguardar su identidad— no solo le afectó el  horror del terrorismo si no que su propia familia resultó ser un entorno hostil. 

Con18 años fue forzada a casarse y a ser madre sin tener ella deseo de ninguna de las dos cosas. Al tener que  huir, también tuvo que convivir con la familia de él: donde la obligaban a un tipo de comportamiento que aborrecía, estando siempre bajo la estrecha vigilancia de su suegra. En el campo de refugiados se vio obligada a tener un segundo hijo. «No eran condiciones adecuadas para traer más  vidas al mundo», sentencia la joven. 

Años después, cuando pudo regresar a Qaraqosh,  se quiso separar de su marido. No lo consiguió y aún sigue casada aunque ella se refugia  en casa de sus padres para no convivir con él. Parecía que la pesadilla iba a llegar a su fin  pero lejos de la realidad, su marido se llevó a sus dos hijos y ella no sabe dónde están ni  qué es de ellos.  

Esta historia se repite, cuentan los trinitarios, en muchas jóvenes cristianas que viven en países de Oriente Próximo como Irak.

Palizas, insultos, aberraciones y burlas hacia el asesinato de su marido

Con la irrupción del Daesh, el grupo terrorista aniquiló a miles de cristianos, enviudando mujeres que, por la estructura social de este tipo de sociedades, quedaron absolutamente desamparadas. 

Una de las voces que recoge el SIT es la una cristiana que fue secuestrada, desposeyéndola de todas sus pertenencias y usándola como esclava sexual y para realizar las tareas domésticas. Durante los años en los que el gobierno iraquí, los kurdos y  algunos países internacionales como Estados Unidos, China y Rusia no pudieron vencer al  Daesh, los afectados fueron los cristianos y sobre todo, ellas.  

Cuanto más tiempo tardaban en vencer al grupo terrorista, más sufrían estas mujeres. Esta mujer cuenta cómo recibió palizas, insultos y aberraciones con  burlas hacia el asesinato de su marido. Ella consiguió escapar y andar varios kilómetros  sin confiar en nadie por miedo a que fueran del grupo yihadista y la llevaran de vuelta.  «Estaba perdida, no sabía a dónde ir pero solo sabía que no podía volver ahí porque me  matarían», cuenta esta cristiana de cincuenta años.  

Finalmente, cuando el gobierno iraquí la encontró la llevó hasta su ciudad natal,  Qaraqosh, pero su casa estaba totalmente saqueada y destruida.

Cuenta para los trinitarios cómo ha tenido que  empezar de cero y que apenas alberga esperanza de que su vida pueda mejorar. Ahora mismo se  conforma con estar tranquila y dejas atrás todo lo que le ocurrió aunque sigue sin poder dormir por las noches. «Muchas veces me acuesto y me viene a la cabeza todo lo que me  hicieron, lo tengo muy grabado en mi interior», afirma.  

A pesar de derrotar al Daesh y poder echarles de Irak, muchas de estas mujeres nunca  conseguirán volver a recuperar sus vidas. Por eso es importante ayudar a todos los  cristianos perseguidos que sufren día a día la violencia y la humillación por su fe, tratando, en la medida de lo posible, de restaurarlas con la oración y la caridad. 



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