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Los seminaristas profundizan en el acompañamiento «a quienes sufren a consecuencia de la enfermedad»

Ayudar, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos: Con estas palabras del Papa Francisco en la audiencia general del 10 de junio de 2015 abrió José Luis Méndez, director del Departamento de Pastoral de la Salud de la CEE, la vigésima primera edición del Curso de Verano en Pastoral de la Salud para Seminaristas Mayores, que ha tenido lugar los días 12 y 13 de julio en modalidad online.

Durante dos días, casi treinta seminaristas de diversas diócesis de España se han introducido en el mundo del acompañamiento a quienes sufren a consecuencia de la enfermedad, preparándose para ser testigos de la esperanza cristiana en medio del sufrimiento. Méndez recordó la importancia del cuidado a los enfermos que en su vida pública manifestó el Señor, y que se actualiza en la Iglesia en la Pastoral de la Salud, que quiere «consolar y aliviar el sufrimiento que produce la enfermedad en el paciente y en sus cuidadores, estando cerca de él». En palabras del mensaje a los enfermos de los Padres del Concilio Vaticano II, «que sepan que no están solos, sino que son los preferidos de Dios y de la Iglesia, que los acompaña como madre y maestra».

La jornada culminó con la ponencia de César Cid, capellán de hospital y especialista en cuidado espiritual en paliativos, que habló a los participantes sobre El acompañamiento pastoral al final de la vida. «La presencia de la Iglesia junto a quien está próximo a la muerte pone de manifiesto que, incluso cuando no se puede curar, siempre se puede cuidar». En su experiencia de acompañamiento al final de esta vida, Cid resaltó la importancia de integrar la propia muerte y la de los seres queridos, «con serenidad, valorando el tiempo vivido con el otro y abriéndose a la trascendencia y a la eternidad». Recordó que el paciente al final de la vida «necesita ser comprendido, reconciliarse con su historia, despedirse de sus seres queridos y descubrir la presencia de Dios que lo acoge con misericordia».

Gerardo Dueñas, subdelegado episcopal de Pastoral de la Salud de Madrid y capellán de hospital, explicó la importancia del Servicio de Atención Espiritual y Religiosa en los centros sanitarios, que responde «al derecho de los pacientes a ser atendidos en todas sus dimensiones como parte del cuidado integral, y que es preciso integrarse en el resto de los servicios hospitalarios». Dueñas reflexionó también sobre la importancia de acompañar a los profesionales que trabajan en los hospitales, como puso de manifiesto la conferencia internacional convocada el pasado junio por el Dicasterio vaticano para el Desarrollo Humano Integral sobre este tema. «Cuidar al cuidador desde la imagen del sanador herido resulta indispensable, para dar sentido a quien está en contacto diario con los enfermos y sus familias».

El curso fue clausurado por Luis Sánchez, delegado episcopal de Pastoral de la Salud y Mayores de la archidiócesis de Valencia, que habló sobre el acompañamiento pastoral a las personas mayores. Resaltó la prioridad de esta pastoral en nuestra sociedad actual, como se ha puesto de manifiesto de forma especial durante la pandemia. Mirar a los ojos, acoger su soledad, llevar a Cristo a través de los sacramentos, escuchar sus necesidades y dedicar todo el tiempo necesario son clave para hacer vida las palabras del Señor «estuve enfermo y me visitasteis».



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