Año de la Fe 2012 - 2013 Especiales Ecclesia

Los sacerdotes de Ecuador prepararon el Año de la Fe con un encuentro nacional

Del 6 al 9 de agosto los sacerdotes diocesanos de Ecuador celebraron el V Encuentro Nacional para disertar sobre la labor evangelizadora del sacerdote de cara al quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II, y al Año de la Fe.

Este encuentro que se celebró en el Seminario Mayor “San Pedro” de Portoviejo, fue bendecido con la carta del prefecto de la Congregación para el Clero, el cardenal Mauro Piacenza quien cita las palabras del Santo Padre cuando escribe “sois aquellos que queréis manifestar la tensión interior de vuestro ministerio para ser fieles totalmente a la misión encomendada por Cristo en la porción de la Iglesia, que camina en Ecuador”.

 

Aludiendo a la temática tratada, sobre la “misión evangelizadora del Presbítero en medio de la comunidad”, recuerda que su misión no es otra que la de Cristo a la vez que destaca la importancia de redescubrir el valor de la entrega sacerdotal, actualizar constantemente la vocación recibida para poner en primer plano la fidelidad a los compromisos adquiridos el día de la Ordenación.

Unido espiritualmente a este encuentro sacerdotal, monseñor Piacenza hace hincapié sobre las modalidades de la entrega del sacerdote, su recorrido y su finalidad poniendo en evidencia cuán necesaria sea la entrega total a Cristo, y de su misiva citamos: “Seguían verdaderamente a Cristo no los que acudían alguna vez para verle y escucharle, sino los que comprometieron su vida con Él. Por eso, si es cierto que amamos a Cristo, nuestra relación con Él debe ser radical y, así, debe brotar nuestra disponibilidad a una radicalidad”.

 

El amor primero e incondicional a Cristo es otra característica. En efecto, leemos de la carta de Mons. Piacenza: “si se ama de verdad a Cristo y Él pide toda la vida se está llamado a entregar toda la vida”, para añadir que en ocasiones, lo que falta es exactamente esta radicalidad en la relación con Cristo, la percepción en cada cual de la decisión radical de seguirle. Decisión Radical significa concebir todo el propio yo, la propia vida, en referencia a Cristo; consiste en tener la clara conciencia y percepción de que, cuando decimos “yo”, este “yo” es Cristo.

 

Sobre la condición de pastor de los sacerdotes, recuerda que es capital no olvidar que ser investidos de esta gran responsabilidad no puede depender de méritos personales. Ser pastores no vuelve a los sacerdotes justos a los ojos de Dios, sino más necesitados aún de su infinita misericordia.

 

Refiriéndose al tema que durante estos tres días han abordado los sacerdotes diocesanos de ecuador, a saber, el sínodo de los Obispos, convocado para el mes de octubre, que dará vida al inicio del Año de la Fe; el prefecto de la Congregación para el clero, destaca que la “nueva evangelización” convoca a cada uno de los sacerdotes a un compromiso constantemente renovado de apostolado y de anuncio. El compromiso asumido en la ordenación sacerdotal es exactamente el de “ejercer el ministerio de la palabra”, es decir, gastar la entera existencia en anunciar a Jesucristo, Verbo encarnado, única respuesta auténtica del corazón humano.

Y sobre el aspecto de ejercer el ministerio de la palabra añade que la solicitud del sacerdote en el “servicio de la palabra” no puede limitarse sin más a algunos, especialmente sensibles a esa dimensión: “Servir a la palabra es característica propia e irrenunciable del ministerio presbiteral; constituye parte esencial del munus dacendi, recibido del Espíritu en el sacramento del Orden.

Mons. Piacenza hace particular énfasis en que pese a no quedar vinculados por un solemne voto, los ordenados pronuncian la “promesa” de “filial respeto y obediencia” respecto al propio Ordinario y a sus sucesores, y observa que en una época como la nuestra parece cada vez más incomprensible esta promesa de obediencia: “No es extraño que se conciba como una disminución de la dignidad y de la libertad humanas, como un persistir en formas obsoletas, típicas de una sociedad incapaz de auténtica emancipación”, escribe.

 

Explica que el sacerdote, que en realidad vive la auténtica obediencia, sabe que no es así: “Jamás la obediencia en la Iglesia es contraria a la dignidad y al respeto de la persona; jamás debe concebirse como una sustracción de responsabilidad o como una alienación”.

 

La misiva del prefecto de la Congregación para el clero el cardenal Mauro Piacenza concluye con un vivo agradecimiento a los sacerdotes de Ecuador que están celebrando el V Encuentro Nacional de diocesanos, y así concluye: “el Señor quiere bendecir de nuevo a su Iglesia con el renovado valor del último Concilio y lo quiere hacer un una vivencia eficaz por medio de la fuerza de la fe que llevará ciertamente a una nueva evangelización. El Año de la Fe, tiempo de gracia en la fuerza de fidelidad nos abrirá las puertas de la beatitud, teniendo presente la respuesta del “sí” de la Virgen quien, por su fidelidad comprometida, fue saludada con la bienaventuranza de la fe. Ella nos espera”. (Patricia L. Jáuregui Romero – Radio Vaticano)

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