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Los periodistas Maria Ressa y Dimitri Muratov, premio Nobel de la Paz

El Nobel de la Paz 2020 ha premiado a la periodista filipina Maria Ressa y al reportero ruso Dimitri Muratov por sus esfuerzos en defender la «libertad de expresión», una condición previa «para la democracia y la paz».

El jurado ha reconocido su «lucha valiente» tanto en Filipinas como en Rusia, pero también los ha descrito como un ejemplo de todos los periodistas que defienden la libertad de prensa en «condiciones cada vez más adversas».

Este año se habían presentado 329 candidaturas y entre los favoritos figuraban también la oposición bielorrusa o la Organización Mundial de la Salud en un año aún marcado por la pandemia de coronavirus.

La valentía y el compromiso

Precisamente, el Papa Francisco reconocía en su último mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales «la valentía y al compromiso de tantos profesionales —periodistas, camarógrafos, montadores, directores que a menudo trabajan corriendo grandes riesgos— gracias a los que hoy conocemos, por ejemplo, las difíciles condiciones de las minorías perseguidas en varias partes del mundo».

A lo largo del texto, el Santo padre invita a desenmascarar «los innumerables abusos e injusticias contra los pobres y contra la creación que se han denunciado; las muchas guerras olvidadas».

Además, añade que «sería una pérdida no sólo para la información, sino para toda la sociedad y para la democracia si estas voces desaparecieran: un empobrecimiento para nuestra humanidad».

«Ir y ver»

Numerosas realidades del planeta, más aún en este tiempo de pandemia, dirigen al mundo de la comunicación la invitación a «ir y ver». Existe el riesgo de contar la pandemia, y cada crisis, sólo desde los ojos del mundo más rico, de tener una «doble contabilidad. Por eso, el Papa  advierte como «con los pobres siempre como los últimos y el derecho a la salud para todos, afirmado como un principio, vaciado de su valor real».

Si no nos abrimos al encuentro, «permaneceremos como espectadores externos, a pesar de las innovaciones tecnológicas que tienen la capacidad de ponernos frente a una realidad aumentada en la que nos parece estar inmersos». Cada instrumento es útil y valioso «solo si nos empuja a ir y a ver la realidad que de otra manera no sabríamos, si pone en red conocimientos que de otro modo no circularían, si permite encuentros que de otra forma no se producirían».



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