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Los Padres Blancos alertan de la hambruna en Mozambique

La población está al borde de la hambruna y la emergencia humanitaria no se detiene: es la alarma lanzada por los Padres Blancos, nueve meses después de que el ciclón Idai azotara Mozambique causando graves inundaciones y dejando un rastro de destrucción tras de sí. Según la Agencia Fides, el ciclón causó la muerte de más de mil personas (602 en Mozambique, 344 en Zimbabwe, 60 en Malawi) y la ciudad más afectada fue Beira. El desbordamiento de los ríos Buzi y Pungue dejó sumergidos pueblos enteros que permanecieron aislados durante días. Desde entonces, la vida se va recuperado lentamente, pero aún nos encontramos en un estado de emergencia humanitaria en esta víspera de Navidad.

El padre John Itaru, ecónomo de los Padres Blancos en Mozambique, ha visitado las áreas de Beira, Dombe, Sussundenga y Tete. Tras su visita explica a la Agencia Fides: «Beira se ha visto seriamente afectada. La ciudad está de rodillas. Ahora la vida parece querer volver lentamente a la normalidad. Nuestras comunidades solo han sufrido daños leves. A excepción de Nazarè, donde se encuentra nuestro centro catequético. En esa área, en los días del huracán, los fuertes vientos y las lluvias torrenciales se llevaron volando los techos. Allí y en otras zonas, han sido precisamente los techos de chapa arrancados y transportados por las ráfagas de viento los que han causado numerosas víctimas».

Los donantes se van

En las semanas posteriores al huracán, llegaron ayudas de otros países africanos, de Europa y América del Norte. Esto permitió que los mozambiqueños se recuperaran, pero ahora, después de varios meses, los donantes comienzan a abandonar gradualmente el país. «La mayoría de la gente —continúa el padre John—, especialmente aquellos que viven en el campo, todavía necesitan ayuda. Los cultivos se han perdido, las infraestructuras están destruidas. La mayoría de estas personas, que ahora viven en campos de refugiados, no pueden regresar a sus hogares porque están medio destruidos y son peligrosos. Algunos campos de Dombe, Tete y Beria están en condiciones horribles y no tienen las condiciones básicas para vivir una vida digna. Se está pidiendo a la gente que comiencen una nueva vida en áreas de reasentamiento, pero para estas personas no es fácil reanudar sus vidas en zonas que no conocen».

«La situación es muy difícil»

Los Padres Blancos han tomado medidas para ayudar a las poblaciones en los campos de Dombe, Beira y Tete: «En Tete —concluye el misionero—, la situación es muy difícil. Solo ha llegado una aprte de las ayudas necesarias. Estamos trabajando duro para llevar comida, ropa y, sobre todo, agua limpia. Hay mucho peligro de propagación de enfermedades. Por eso lanzamos un llamamiento: no apagueis los reflectores sobre Mozambique. Continuad a mandar ayuda. ¡La población realmente lo necesita!».

La ONG Oxfam confirma la gravedad de la situación señalando que «en Mozambique la respuesta humanitaria, solicitada por las Naciones Unidas, ha sido financiada por menos de la mitad» y habla de «empeoramiento de una crisis olvidada». Desde el pasado mes de abril, el número de personas que necesitan ayuda alimentaria con urgencia para sobrevivir en Mozambique, afectados por los dos ciclones Idai y Kenneth, ha aumentado en más de una cuarta parte, pasando de 1,6 millones a 2 millones. de personas. El empeoramiento se debe en parte a las consecuencias del cambio climático, que ha provocado una severa sequía en el sur del país, además de los violentos enfrentamientos armados que están destrozando el norte de Mozambique. La dramática situación afecta principalmente a los pequeños agricultores. Oxfam señala que «la hambruna ahora podría diezmar a la población que sobrevivió al ciclón Idai».

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