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Volcán La Palma José A. fernández Arazena
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Los obispos canarios proponen una vigilia de oración «para buscar consuelo» ante la catástrofe del volcán

«Acudir a la Madre de Dios y Madre nuestra para buscar consuelo y refugio bajo su protección». Este es el objetivo de los obispos canarios, Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife;  y José Mazuelos, obispo de Canarias, con la vigilia de oración organizada para el próximo día 11 de octubre, víspera de la Virgen del Pilar.

«Invitamos a acudir a los santuarios marianos y a los templos de las patronas de cada isla, pidiéndole a Nuestra Señora, que proteja al pueblo de La Palma del volcán y frene sus efectos devastadores», instan los prelados en la carta. «Asimismo, invitamos a que, en las parroquias y otros lugares de oración, según sus posibilidades, se pueda tener algún momento de oración el mismo día 11».

Agradecer el esfuerzo para evitar pérdida de vidas humanas

Por otro lado, los obispos de las diócesis nivariense y canariense no han querido desaprovechar esta oportunidad para agradecer la labor de los científicos, «que ha permitido prevenir los riesgos en esta crisis volcánica».

Asimismo, los prelados reconocen y agradecen a las autoridades, fuerzas y cuerpos de seguridad, protección civil, «así como a la ciudadanía en general, el acompañamiento a los damnificados, el esfuerzo por minimizar los daños personales y por evitar la pérdida de vidas humanas».

Todos unidos en oración por La Palma

Ciertamente, como estamos comprobando, ante una catástrofe como esta, nadie se queda indiferente. «En estos momentos dramáticos, ante la situación que se está viviendo en la Isla de La Palma, revivimos nuestra confianza en Dios, le hacemos presente nuestros sentimientos, le manifestamos nuestro deseo de que esta erupción volcánica acabe pronto y le pedimos que no se produzcan más daños».

Y, ante los efectos ya producidos por la catástrofe, «le encomendamos a las personas afectadas para que les proteja del pesimismo y les dé fortaleza para afrontar, con paciencia y esperanza, esta tribulación que están padeciendo.

Hacemos nuestro su dolor y pedimos a Dios que les conceda consuelo en su aflicción; que, en esta difícil situación, sientan la cercanía y la ayuda por parte de toda la sociedad, y que los programas de reconstrucción, previstos por las instituciones públicas, les permitan rehacer sus vidas».

Por ello, en esta situación dramática, cargada de sufrimiento y de angustia que atenaza nuestro archipiélago, pues «todos somos palmeros», acudimos a la Madre de Dios y Madre nuestra, buscando consuelo y refugio bajo su protección.

Imagen de la erupción volcánica en la isla de La Palma (fuerte: Diario de avisos/Abian San Gil)


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