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Opinión Última hora

Los niños y la pandemia

No los olvidemos. ¿No habría que reflexionar algo más sobre ellos? ¿Cómo han pasado los niños los largos meses del confinamiento?

  1. La pandemia ha comportado un duro golpe para todos. Hemos experimentado dificultades para la socialización. Nos hemos cerrado en nosotros mismos. Hemos cedido a la tentación de sentirnos víctimas. ¿No habremos contagiado estos vicios a los niños?
  2. Los muchos días pasados en casa los han llevado a convivir mucho más ampliamente con sus padres y hermanos. Esa convivencia ¿habrá incluido espacios y tiempos para un intercambio más íntimo, menos agitado y más creativo de lo habitual?
  3. Muchos niños no han podido visitar a los abuelos y otros miembros de la familia. Y cuando alguno de ellos ha fallecido a causa del coronavirus, ¿habrán recibido los niños una introducción verdadera y respetuosa al drama de la muerte?
  4. Seguramente han seguido la enseñanza escolar que les llegaba a través de los medios de comunicación. Pero ¿no habrán echado de menos la convivencia con sus compañeros de clase? ¿No habrán deseado correr y jugar por los campos de la escuela?
  5. Los niños han aplaudido desde los balcones y han aprendido la canción de la resistencia. Algunos han olvidado el uso del patinete. Y todos se han preguntado por qué unas personas salen de casa y otras no, por qué unas llevan mascarilla y otras no.
  6. Hoy se abre un amplio abanico de actitudes ante la trascendencia. ¿Cómo habrán vivido los niños las preguntas sobre el misterio de lo sobrenatural y el sentido de la vida? ¿Qué palabras y gestos sobre Dios habrán podido percibir en su ambiente?
  7. Y por lo que respecta a los niños católicos, ¿habrán tenido un tiempo privilegiado para la oración? ¿Habrán podido participar en la eucaristía a través de los medios? ¿Cómo habrán vivido la Cuaresma, la Semana Santa y la Pascua? ¿Cómo habrá procedido su preparación para los sacramentos, como la primera comunión?
  8. A la hora de la llamada «nueva normalidad»01, ¿cómo habrán contemplado los niños el estallido de una libertad tan carente de responsabilidad? ¿No les habrá llevado esa incoherencia a considerar la futilidad de las normas y a empezar a instalarse en la in-cultura del relativismo?
  9. Seguramente estos meses de confinamiento habrán sido muy determinantes para el proceso educativo de los niños. Nunca llegarán a olvidar este tiempo tan extraño para ellos. Recordarán gestos de generosidad y de villanía, verdades y mentiras, esperanza y frustraciones.
  10. Y, de una forma más o menos consciente, pervivirá en ellos la percepción de los valores y antivalores que han observado en conductas diversas de personas concretas. Esta habrá sido una etapa que entenderán como única en su vida. ¿Qué papel habremos jugado en ella?
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