Si se callase el ruido

Los jóvenes y su tesoro

Los niños y jóvenes nos están dando una lección de Vida en estos días de confinamiento. Están demostrando, con una naturalidad fuera de serie, que aceptan la realidad como viene. No son inmunes al dolor, lo sufren, pero son capaces de seguir con su vida, de ofrecernos sus risas, de aportar una madurez que a veces se la negábamos.

Nuestros niños y jóvenes están siendo generosos, dando lo mejor de sí en la convivencia. En esta sociedad en la que todo se infantiliza, ellos, precisamente ellos, nos dan un ejemplo de madurez y de esperanza. Esperanza no solo en el futuro sino en el ahora. Nos llenan el espacio con su alegría, con el cariño y la confianza de que cada día hay que vivirlo como si fuera el último. Viven. Viven y nos demuestran que la vida es sencillez, que no hacen falta muchas cosas, que lo material es inútil.

Que a lo mejor lo que anhelaban era esto: pasar tiempo juntos, que sus padres no estuvieran fuera en interminables jornadas, que nos pudieran preguntar si no sabían algo del colegio, que pudiésemos grabarles en vídeo para alguna tarea… Que notaran nuestra presencia.  A lo mejor no solo pedían ese “tiempo de calidad”. Querían cantidad. Presencia. Compartir la merienda.

A lo mejor no querían ese cumpleaños en el mejor sitio de bolas – a Dios gracias ya pasé esa etapa-  y deseaban estar simplemente en casa con amigos y familia. Los niños y jóvenes nos están llevando a lo esencial. Como siempre. Pero ahora se nota más. Son ellos los que nos dan lecciones sin quererlo. Con sus acciones concretas, porque el amor es concreto.  Sin hacer las cosas para ser vistos, sin ser hipócritas.  

Cuidan a los mayores, a sus abuelos, con llamadas y preguntas para saber cómo están pasando el día. Y saben que volverán a ir a comer las ricas croquetas de la abuela en cuanto todo esto pase. Se sienten afortunados. Agradecidos. Con sus silencios nos llevan a nuestro interior. A pensar que todo está bien si estamos juntos.

Y no mañana, ahora. En tiempos difíciles de convivencia, están dando la talla. Ellos son el ahora. Son los que han entendido que la vida es hoy. Que la vida se abre paso a pesar de todas las circunstancias, “porque donde está tu tesoro, está también tu corazón.” (Mt 6,21).

En la Jornada Mundial de la Juventud de Panamá, en enero de 2019, el papa Francisco les dijo a los jóvenes:  “ustedes, queridos jóvenes, ustedes son el presente. No son el futuro, ustedes jóvenes, son el ahora de Dios».

“Deben pelear por su espacio hoy –afirmaba-, porque la vida es hoy, nadie te puede prometer un día del mañana, tu vida hoy es hoy, tu jugarte es hoy, tu espacio es hoy. ¿Cómo estás respondiendo a esto?”.

Podemos decirle al Papa que están respondiendo con creces. Que esta sociedad que muchas  veces quiere que no hagan ruido, que no molesten, que no se cuestionen determinados temas, que no les ofrece un futuro, va a contar con unos jóvenes excepcionales, con ideales, unos jóvenes llenos de pasión, que no se dejan vencer por el desaliento. Nos costará remontar, pero con su ayuda, remontaremos.

Madrid, 8 de abril 2020

Print Friendly, PDF & Email