Carta del Obispo Iglesia en España

Los jóvenes, en el corazón de la Iglesia, por José Vilaplana Blasco
, obispo de Huelva

Carta al inicio del Curso Pastoral 2019-2020: A los párrocos, delegados y agentes pastorales en general

Queridos hermanos y hermanas: Con la experiencia gozosa del encuentro que mantuvimos en La Rábida a finales de septiembre, iniciábamos una nueva etapa en la singladura de esta nave que es nuestra diócesis de Huelva. Qué mejor escenario que aquel donde se gestara la hazaña descubridora que hizo posible llevar el Evangelio a los hermanos del nuevo mundo, para recibir el impulso misionero que nos acerque hoy a esos que aún no conocen la alegre noticia de Jesucristo.

Hoy la Iglesia nos sigue convocando a esa llamada evangelizadora: anunciar al Cristo siempre joven de la eterna novedad, capaz de renovar nuestra vida y nuestra comunidad, aún en medio de nuestras oscuridades y debilidades (Cfr. EG, 11-13). Despleguemos de nuevo las velas y dejemos que el soplo del Espíritu siga conduciendo a la Iglesia de Huelva. Y, como aquellos intrépidos aventureros, atrevámonos a navegar con la seguridad de que Aquel que nos envía llevará a buen puerto la misión.

En esa confianza, ponemos este año nuestra mirada especialmente en los jóvenes, conscientes de que, como nos dice el papa Francisco, son el ahora de Dios. Ellos, que están “en un momento de la vida en que comienzan a tomar distintas responsabilidades, participando con los adultos en el desarrollo de la familia, de la sociedad, de la Iglesia” (CV, 64ss). Ellos que son parte del “nosotros” que formamos como familia diocesana, necesitan redescubrir esa identidad y pertenencia.

El Papa nos invita a despertar la capacidad de encontrar caminos donde otros ven sólo murallas, la habilidad de reconocer posibilidades donde otros ven solamente peligros. Así es la mirada de Dios Padre, capaz de valorar y alimentar las semillas de bien sembradas en los corazones de los jóvenes (Cfr. 67). De este modo, nuestra confianza en Dios vuélvase confianza en los jóvenes, descubriendo en ellos la voz de Quien nos llama y desafía a adentrarnos, con parresía, en el mar incierto que, a menudo, nos parece el joven de hoy. Descubramos en su corazón una “tierra sagrada”, ante quien debemos “descalzarnos” para poder acercarnos y profundizar en el Misterio (Ibídem). Acojámoslo con cercana empatía; démosle un lugar en la comunidad; reconozcamos y recojamos su creativa aportación a la vida y casa común; hagámosle partícipe y protagonista de la tarea evangelizadora. Este es el reto que invito a asumir conjuntamente en todos los ámbitos pastorales, en todos los espacios de nuestra Iglesia y, sobre todo, en el corazón de cada uno.

Por eso, pido a todos que intensifiquéis la oración por los jóvenes, muchos de ellos de rostro conocido, otros aún por conocer. Ojalá encuentren en nuestra Iglesia un hogar de acogida y vida para seguir creciendo, para descubrir la particular llamada que a cada uno Dios dirige y desde donde ser enviados a transformar el rostro de este mundo poniendo al servicio los talentos recibidos.

Finalmente, os invito, por un lado, a leer y profundizar, personal y comunitariamente, la exhortación postsinodal Christus Vivit que el papa Francisco dirige en primer término a los jóvenes, pero también a todo el Pueblo de Dios. Por otro lado, a acoger estas sugerencias pastorales para que todos nos sintamos unidos en una tarea común. Son propuestas que no han de ser tomadas en su literalidad, si no, más bien, servir de inspiración para que cada parroquia, delegación o grupo ponga en marcha sus propias acciones e iniciativas.

Que la Virgen María, la joven del Sí y Estrella de la Evangelización, nos guíe, acompañe y ayude en esta apasionante misión de rejuvenecer el rostro de nuestra Iglesia.

Con afecto, os bendigo

✠ José Vilaplana Blasco
, obispo de Huelva

15 de octubre de 2019, Fiesta lítúrgica de Santa Teresa Jesús.

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