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Opinión

Los celos son una de las causas del cese de la convivencia matrimonial

Los celos son una de las causas del cese de la convivencia matrimonial

Los celos entre esposos y parejas son obsesiones fijas y constantes dudas de desconfianza del uno sobre la fidelidad del otro. Pueden ser fundados o no. Los no fundados son generalmente ocasionados por el complejo de inferioridad de uno sobre el otro ante el temor de perderle. El cónyuge que sufre celos infundados se siente inferior y no entiende ni admite que el otro cónyuge tenga ideas, opiniones, aficiones, compañías y amistades distintas a las suyas. En este sentido, el sabio rey Salomón enseña: “los celos son duros como los sepulcros y sus brasas de fuego son fuerte llama”. San Pablo los considera: “obra de la carne” y Miguel de Cervantes escribe: “los celos son cuchillo de las más firmes esperanzas”.

Dialogar con una persona que sufre de celos infundados es muy difícil, porque no sabe escuchar y no piensa más que en  sus derechos. Si es hombre, espía a su mujer, se esconde para ver a donde va, qué hace y le cuenta el tiempo. Si es mujer,  espía a su marido, rebusca sus bolsillos y los cajones de su casa y le contrala sus llamadas telefónicas.

Estas personas celosas se imaginan lo peor y sus continuas palabras son de desamor, desesperación y amenaza que generan violencia de género, malos tratos físicos y síquicos, terminando en el cese de convivencia que dan lugar a separaciones, divorcios, lesiones y crímenes entre ellos, como estamos viendo y oyendo todos los días, a pesar de las muchas leyes y medidas policiales y judiciales existentes.

Los celos no se remedían con leyes y medidas policiales y judiciales, sino con amor, porque como enseña san Pablo: “el amor es paciente, servicial, todo lo cree, todo  espera, todo tolera y todo soporta”, y por consiguiente, crea vida, comunión, unión, fidelidad, respeto y bienestar, comparte ideas, sentimientos, economía, recuerdos, trabajos, alegrías, penas, necesidades, dificultades, dolores, sufrimientos, aficiones, inquietudes, éxitos y fracasos  y respeta la libertad personal del otro.

San Agustín enseña: “ama y haz lo que quieras, si callas callarás por amor, si hablas hablarás por amor, si corriges corregirás por amor, si perdonas perdonarás por amor. Lacordaire escribe: “el amor es el principio de todo, la razón de todo y el fin de todo”. Dante manifiesta en su Divina Comedia: “el amor mueve el sol y las estrellas”. San Juan de la Cruz dice: “el amor ni cansa ni se cansa”. Quevedo afirma: “el amor es la última filosofía de la tierra y del cielo”.

 

José Barros Guede

A Coruña, 5 agosto del 2014



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