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Los carmelitas donan el convento, iglesia, huerta y patios al pueblo de Villafranca

Los padres Carmelitas Descalzos de la Provincia de San Joaquín de Navarra y el Ayuntamiento de Villafranca han firmado un convenio por el que los religiosos donan el convento, iglesia, patios descubiertos y huerta tapiada al pueblo de Villafranca. La donación, que se realiza indefinidamente, se condiciona a la realización de obras que independicen la iglesia del resto de las propiedades, así como a la conservación de la iglesia.

Los dos últimos miembros de la congregación que quedaban en la localidad abandonaron la misma el 2 de marzo del pasado año, lo que motivó la decisión de la orden de donar el convento de Nuestra Señora del Carmen a la localidad. La alcaldesa de Villafranca, María Carmen Segura Moreno, ha agradecido a los carmelitas «este generoso acto de donación. En nombre del pueblo quiero dar las gracias al padre José Mª Jauregui -uno de los dos miembros de la Orden que quedaban en la villa y ex-párroco- por su labor para hacer posible esta donación».

La parte iglesia, según ha explicado Segura, «quedará como edificio dedicado al culto. Todos queremos que siga acogiendo los oficios religiosos ya que en Villafranca hay una enorme devoción a la Virgen del Carmen».

Desde 1734

La operación de firma se ha realizado ante notario por parte de la alcaldesa y de Lázaro Iparaguirre, en representación de los carmelitas. De esta forma, se establece que «si el suelo de la iglesia y/o edificio-convento , en el plazo de 30 años contados a partir de la fecha de esta donación, fuera recalificado, en todo o en parte, para que dejando de ser suelo destinado a servicios o edificios públicos, sirva de asentamiento a una o varias edificaciones o construcciones con fines lucrativos (viviendas), los p.p. Carmelitas participarán en dicha edificabilidad con una participación de 25 por ciento de su aprovechamiento».

El complejo conventual fue construido entre 1734 y 1765 con la intervención de los tracistas de la orden fray José de los Santos y fray Antonio de Santa Teresa. La iglesia se inauguró el 17 de octubre de 1762, fecha en que se trasladó el Santísimo Sacramento, si bien las obras finalizaron tres años más tarde. Conserva tres hermosos retablos de la etapa rococó realizados por los maestros del taller de Lucas de Mena y su suegro Dionisio de Villodas que los ejecutaron entre 1769 y 1772.

 



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