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Los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona, a debate en la Escuela de Verano de la Universidad Católica de Ávila

Los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona, a debate en la Escuela de Verano de la Universidad Católica de Ávila
“La experiencia en los Ayuntamientos del cambio” ha sido el tema sobre el que han profundizado Alberto Fernández Díaz, del Ayuntamiento de Barcelona; e Íñigo Henríquez, del Ayuntamiento de Madrid durante la Escuela de Verano “Los populismos en el siglo XXI”organizada por la Universidad Católica de Ávila (UCAV) y el diario La Razón.

Alberto Fernández Díaz ha confesado que Ada Colau dejó atrás el sentido común característico de Barcelona por un sistema de violencia y crispación. La situación más preocupante es la parálisis del Gobierno de Barcelona, con sarcasmo a las fuerzas armadas y a la Iglesia. “El Gobierno de Colau es una ensalada de partidos aliñada con rancismo. Es noticia por otras cosas que no son su trabajo”.

Según Fernández Díaz, Colau no ha cumplido con las promesas que prometió. Ni con la ética y transparencia, ni conel diálogo con todos, ni con la remunicipalización de servicios. Tampoco con la exigencia a la Generalitat que da la espalda a Barcelona por ser independentista y que gobierna en contra de Barcelona y niega los servicios, la financiación y el pago de la deuda que debe garantizar una mejor atención a los barceloneses en aquellas cuestiones esenciales como la sanidad, la educación, la atención a nuestros mayores o las personas con discapacidad.

Íñigo Henríquez ha reflejado la situación del Ayuntamiento de Madrid. Se han perdido oportunidades de empleo en Madrid, proyectos que son brindis al sol -como el plan Chamartín-, inversiones que paran por causas políticas e ideológicas. El paro en Madrid es superior, está sufriendo un desgaste por la paralización de la ciudad. Los problemas reales de los madrileños se han acentuado. Madrid, una ciudad sin ley, más desordenada, con malas ocupaciones. Es una ciudad caótica y desordenada
por una política idealizada. Una sociedad que se conoce por las “carmeladas”, en lugar por las soluciones. Una ciudad en manos de aficionados y de sectarios y radicales, ha concluido Henríquez.



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