Congreso de Laicos

Los «ángeles» que vencen el silencio

Cuando V. se asomó a la calle, su ahora ex pareja le había roto la nariz y más cosas. V. gritó socorro a través del balcón con la cara ensangrentada y tuvo la suerte de que un vecino llamó a los cuerpos de seguridad, quienes se presentaron en el piso. Aquello le salvó la vida, pero no era suficiente.

V. había acudido a las instituciones estatales, pero le decían que uno de sus dos hijos debía irse a un albergue, por ser mayor de edad (por muy poco). A ello no estaba dispuesta. Por eso, habla del proyecto «Rompe tu silencio» como unos ángeles, y se le quiebra la voz de emoción al nombrar entre las personas a quien tiene algo que agradecer a «san Braulio», cuando se refiere al obispo (ahora administrador apostólico) de Toledo.  Por cierto, que Braulio Rodríguez estaba en la sala apoyando la presentación de esta experiencia.

Una vez, ya en el proyecto «Rompe tu silencio», una iniciativa de Cáritas Toledo y otras instituciones de la diócesis, su agresor se le acercó y tuvieron que sacarla corriendo de donde estaba. Poco a poco, fue viendo la luz gracia a gente como Cristina Díaz y Alicia Medina, que también han dado testimonio del proyecto. V. cuenta que, gracias a ellas, «vio la luz».

«El tiempo nos importa poco»

El testimonio de esta mujer víctima de violencia de género ha conmovido a los delegados, y a la vez, el proyecto ha animado a quienes han acudido desde otras diócesis o movimientos.  Alicia Medina, una de las que trabajan en este proyecto, ha explicado cuáles son las diferencias que tienen respecto a otras instituciones estatales. «No tenemos un plazo determinado, hay que sanar heridas», explica.

Cristina Díaz incide en que, «con la respuesta de nuestra sociedad basada en la ideología de genero, no acertamos». Por eso, explica, surgió este proyecto que ya ha atenido a 56 mujeres víctimas de violencia de género y a más de 70 menores de edad.

Reciben apoyo y todo tipo de ayuda, incluida la espiritual, «con total libertad, la persona es sagrada y si no quiere, no la tiene». Reconoce que, a veces, han tenido algún problema con los servicios sociales. «A veces hay una mujer embarazada y le rellenan los papeles del aborto. Obligar a una mujer a abortar es la mayor violencia. En un caso así, cortamos relació con el profesional», explica.

El proyecto empezó con una financiación de 60.000 euros, puestos por las diferentes instituciones de la archidiócesis de Toledo que participaban. Ahora, explica, consiguen financiar el 80% de su presupuesto con ayudas del Ministerio y de otras fundaciones.

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