Iglesia en España

Los acuerdos del Sínodo compostelano se convierten en normativa diocesana

Los acuerdos del Sínodo compostelano se convierten en normativa diocesana

El arzobispo de Santiago firmó los documentos

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, presidió en la catedral el acto de la firma de los documentos aprobados en el Sínodo Diocesano que pasan a ser normativa diocesana. En la Eucaristía que presidió recordó que “durante tres años hemos reflexionado tratando de descubrir lo que el Señor quiere de nosotros en este momento concreto de nuestra Diócesis, de vernos desde Dios, y de iluminar la realidad diocesana con su luz para dar la respuesta que la Iglesia nos pide”.

Los cinco documentos aprobados por las asambleas sinodales son: La renovación pastoral; Transmisión de la fe e iniciación cristiana; La Iglesia como comunión; La celebración de la fe: fuente y cumbre de la existencia cristiana; e Iglesia y sociedad. Los documentos buscan organizar la atención pastoral de forma más adecuada a los cambios demográficos, promoviendo unidades pastorales que agrupen varias parroquias; mejorar el modo de vivir y transmitir la fe; promover un mayor sentido de corresponsabilidad entre todos los miembros de nuestra Iglesia, en lo pastoral, lo administrativo y lo económico; revisar las celebraciones, para que sean cada vez más una celebración viva de una fe comprometida; e impulsar una mayor conciencia social en nuestra diócesis en distintos ámbitos: cultural, educativo, político, económico, comunicativo, con una especial atención a las personas social y económicamente más débiles.

La esperanza de todos

En un documento final se apelaba a la esperanza de todos los diocesanos tras el largo camino recorrido desde el año 2012.En el mensaje se dirigían a todos los diocesanos para animarlos a participar en esta etapa, “que será la más fecunda, en la que las orientaciones sinodales habrán de ponerse en práctica”. Constatan que de todos, sacerdotes, religiosos y seglares, “cada uno desde su propia responsabilidad eclesial, dependerá que todo esto no quede en un sueño”.

Además los sinodales recordaban que en las propuestas formuladas por las parroquias y otras comunidades se habla de una Iglesia: menos clerical y más corresponsable, “abierta a la voz y la participación de todos sus miembros”; menos centrada en sí misma y sus problemas, “para estar más abierta al mundo y a su misión”; menos preocupada de su honor y más volcada en honrar al Señor “que sale a su encuentro en los más necesitados”; que antes de ser maestra, sepa ser discípula, en el seguimiento de la palabra y el ejemplo de Jesús; que antes de ofrecer respuestas sepa escuchar las preguntas que el mundo le dirige.

Sentimiento de derrota

En su homilía monseñor Barrio habló de que “construir ignorando a Dios y su voluntad nos lleva a la desilusión, a la tristeza y al sentimiento de derrota. El compromiso de fidelidad al amor de Dios no es fácil, pero en su misericordia no nos abandona, nos ofrece la posibilidad de volver a Él, y de experimentar la alegría de su amor que perdona”.

Monseñor Barrio pidió “no quedar atrapados en la jaula de nuestros conceptos y añoranzas”. Insistiendo en que es necesario transformar el documento sinodal en acontecimiento providencial “es lo que la Iglesia nos pide para que Cristo resucitado sea el protagonista de esa historia que está por llegar”.

Finalmente agradeció el esfuerzo de cuantos han colaborado en estos años en el Sínodo,

Escuela de Agentes de Pastoral

La Archidiócesis de Santiago pondrá en marcha una Escuela Diocesana de Agentes de Pastoral, con un Plan de Formación que se desarrollará a lo largo de dos cursos, que será el itinerario diocesano de discípulos misioneros, y surge como una iniciativa manifestada por grupos de reflexión sinodal. Tendrá como finalidad coordinar las experiencias formativas existentes en la Iglesia local de Santiago de Compostela, así como de la necesidad de ir preparando a los laicos que van a colaborar más estrechamente en las futuras unidades pastorales.

Los objetivos de esta Escuela persiguen ayudar a redescubrir la vocación cristiana desde la Iglesia y para el mundo. Las enseñanzas que se impartirán pretenden despertar y cultivar una profunda espiritualidad laical, ayudar al discernimiento ministerial y al compromiso laical y ofrecer una formación básica sobre qué significa ser discípulo misionero de Jesús. En la presentación se señala que busca recibir un reconocimiento diocesano y poder así colaborar en un ministerio concreto, formado parte del equipo pastoral de una unidad pastoral.

El Plan de Formación se desarrollará en dos cursos, constando cada uno de ellos de doce sesiones de trabajo de hora y media de duración y de cuatro encuentros especiales. Cada una de las sesiones de trabajo constarán de dos partes: Catequesis de adultos y formación ministerial

Javier García Sánchez (Galicia)

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