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Lo que la fe sin imponer aporta a la democracia

Lo que la fe sin imponer aporta a la democracia, por Fernando de Haro, en Páginas Digital 21/8/2013, sobre el Meeting Rímini 2013, de Comunión y Liberación

“Hagamos un experimento mental. Si os preguntase cuáles fueron los temas que abordó Benedicto XVI en sus discursos más importantes al mundo laico, seguramente me diríais que habló del aborto, la eutanasia y el matrimonio de los homosexuales. Habló de estas cosas pero no fueron los argumentos más importantes. El Papa habló de democracia, de la vida común”, con esta provocativa frase Andrea Simoncini, catedrático de Derecho Constitucional en Florencia, comienzo su intervención en una de las mesas redondas más incisivas que se han celebrado en los primeros días del Meeting de Rimini. En el encuentro se ha presentado el libro la Ley del Rey Salomón, que recoge los cinco grandes discursos de Benedicto XVI sobre la vida pública, acompañados de comentarios de prestigiosos constitucionalistas de todo el mundo. Tres de ellos han participado en el encuentro: Josep Weiler, judío, y profesor en Nueva York; Paolo Carozza, profesor en Notre Dame (Indiana), implicado en las instituciones que luchan a favor de los derechos humanos en América Latina; y Miguel Maduro, ministro de Desarrollo en Portugal. Los tres fascinados por el “pensamiento constitucional” del Papa emérito.

Simoncini abre el diálogo dejando claro que el Papa no utiliza nunca el criterio de autoridad sino que apela a la razón, a su carácter universal. “El Papa lo dejó claro en Berlín, la Iglesia no se acoge a la Revelación para entrar en el debate democrático, utiliza la razón”, señala el profesor de Florencia. Pero eso no significa, añade Weiler, que los creyentes dejen de lado la fe o la conviertan en una simple inspiración. “Los creyentes no deben cometer el error de convertir su fe en una ética natural. Deben entrar como personas religiosas en la vida pública, haciendo aportaciones desde su propia identidad”. Si el objetivo es no perder la identidad que genera la Revelación, pero la Revelación no es criterio directo ¿cual es entonces la aportación legítima de la fe? Es una pregunta decisiva que muchos han querido responder recurriendo al dualismo: buen creyente en la intimidad, ciudadano ético en lo público. Para Carozza es importante entender cómo plantea Benedicto XVI la relación entre fe y razón. Las dos se ayudan mutuamente, se sanean mutuamente. La razón, iluminada por la fe, construye la ciudad. “El diálogo entre razón y fe debe suceder también en mi, no solo a nivel político”, apunta Carozza. “¿Cuál es la aportación de la fe a la vida pública? – se pregunta Simoncini-. No una doctrina ni un catálogo de reglas o principios sino un tipo de relación con la verdad que está hecha de afecto, una forma de entender la vida”.

¿Y que con concreciones tiene esa aportación? Los ponentes señalan varias. “El verdadero sentido de la democracia no es la regla de la mayoría, sino la tutela efectiva de la dignidad humana, que es común a todos”, indica Maduro. Por eso es necesario cuidar un verdadero pluralismo. “En nombre del pluralismo, el Estado impone a menudo una visión del bien común”, señala Carozza. “Es lo que sucede en Estados Unidos. El Gobierno ha impulsado la reforma de la sanidad. Era muy necesaria y conveniente. Pero la reforma quiere imponer una visión de las cosas y ataca el pluralismo. El verdadero pluralismo consiste en buscar la verdad allí donde est锑, añade el profesor de Notre Dame.

Una razón que se sanea con drama, una relación con la verdad nada doctrinal y muy histórica. Esa parece ser la ley del Rey Salomón.



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