Revista Ecclesia » Lectio divina V Domingo Tiempo Ordinario, C (10-2-2013), por Ángel Moreno de Buenafuente
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Rincón Litúrgico

Lectio divina V Domingo Tiempo Ordinario, C (10-2-2013), por Ángel Moreno de Buenafuente

Liturgia de la Palabra: Is 6, 1-2a. 3-8; Sal137; 1 Co 15, 1-11; Lc 5, 1-11

Lectura

-«Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.»

 

Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: -«¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?»

 

Contesté: -«Aquí estoy, mándame.» (Isaías)

 

… y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: -«Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.»

 

-«No temas; desde ahora serás pescador de hombres.»  (Lucas)

 

Comentario

 

Tanto el profeta como el discípulo toman conciencia de su debilidad y hasta de su pecado; ambas se les presentan como obstáculo para acercarse al Señor o para aceptar la misión a la que los llama.

 

En ambos casos, se demuestra que para Dios no es óbice la debilidad humana, si Él pone sus ojos en una persona y la llama. Por el contrario,  hacer resistencia con el argumento de la propia incapacidad, es más bien una excusa de la naturaleza.

 

Desde la fe y con conciencia humilde, lo que pertenece cuando Dios llama es responder como hace el profeta: “Aquí estoy, mándame”. No hay realidad que sea más que Dios. Lo importante para no errar en un espejismo subjetivo, es discernir si es Él quien manifiesta su voluntad.

 

Como mejor argumento que avala nuestra consideración, se nos ofrece, además, la narración de la vida de San Pablo: “Después, a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.  Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.  Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí”.

 

Me impresiona una de las frases que se pueden leer en los discursos del Papa Benedicto en su viaje a Alemania en 2011. “A Cristo no le importan tus caídas, le importan tus levantadas”.

 

Puntos de reflexión

 

¿Estás reconciliado? ¿Das fe a la Palabra que resuena en tu interior como llamada, y la obedeces? ¿Confías en el perdón de Dios, en su gracia? ¿O te aferras a tus pecados para huir del seguimiento evangélico?

 



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