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Lectio divina III Sábado Cuaresma (9-3-2013), por Ángel Moreno de Buenafuente

La liturgia de la Palabra para la lectio divina, escrita por Ángel Moreno de Buenafuente, para el III Sábado de Cuaresma

Liturgia de la Palabra: (Os 6, 1-6; Sal 50; Lc 18, 9-14)

Lectura

“Vamos a volver al Señor: él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él. Esforcémonos por conocer al Señor” (Os 6, 1-2)

El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.» (Lc 18, 9)

 

Comentario

 

¡Cuántas veces el Señor permite que lleguemos a la experiencia del límite, a saborear el sorbo amargo de nuestra debilidad, fracaso, hasta pecado, para que volvamos nuestros ojos a su misericordia y experimentemos en propia carne su compasión!

 

Puede parecer algo morboso el planteamiento del profeta, al afirmar que nuestras heridas las curará el mismo que las permitió. Solo los que han sido heridos saben lo que significa el dolor y la marginalidad que produce sentirse diferente. Durante mucho tiempo se puede interpretar que las heridas son infortunio y, pasado el tiempo, se llega a descubrir que gracias a las heridas se ha ensanchado el corazón, además de haber comprobado en medio del propio dolor,  la generosidad y delicadeza de muchas personas.

 

No quiero parecer pretencioso, que no cabe jugar con el dolor ajeno, pero cada vez estoy más seguro de que el Señor no solamente hiere y venda la herida, sino que los heridos se convierten, en muchas ocasiones, en bálsamo, en antídoto contra la violencia vanidosa.

 

J. Vanier escribió sobre “la utilidad de los inútiles”. Gracias a los que son más débiles, se suscita en el mundo ternura, compasión, solidaridad, y se quiebra la prepotencia de los que, inconscientes, caminan por la vida como si no conocieran la vulnerabilidad.

 

La herida es un don a la luz de Jesucristo. De Él dice el autor sagrado: “Como Él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella” (Hb 2, 18).

 

Puntos de reflexión

 

¿Te sientes herido? ¿Tus dolencias te dejan resentimiento, sabiduría, comprensión, agradecimiento por cómo te tratan los demás? ¿Te sientes consolado por Dios? ¿Eres capaz de prestar ayuda a otros desde tu debilidad?

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