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Lectio divina III Martes Cuaresma (5-3-2013), por Ángel Moreno de Buenafuente

La liturgia de la Palabra para la lectio divina, escrita por Ángel Moreno de Buenafuente, para el III Martes de Cuaresma

Liturgia de la Palabra: (Dn 3, 25. 34-43; Sal 24; Mt 18, 21-35)

Lectura

los que en ti confían no quedan defraudados. Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro, no nos defraudes, Señor.

Trátanos según tu piedad, según tu gran misericordia. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor.»

(Dn 3, 41-42)

-«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»

Jesús le contesta: -«No te digo hasta siete voces, sino hasta setenta veces siete».” (Mt 18, 21-22).

 

Comentario

Dos textos un tanto contrapuestos nos ofrecen, sin embargo, la sabiduría del perdón: dejarse perdonar por Dios, por atreverse a pedirlo con humildad, e imitar la actitud divina en las mutuas relaciones, superando toda ofensa con la práctica del perdón mutuo.

El pueblo de la Antigua Alianza había idolatrado. Miró a los otros  pueblos, tomó sus costumbres, se apartó del reconocimiento de Dios como su único Dios. Al desviarse del camino recto provocó su propia ruina. Deportado, Israel recordaba con nostalgia el templo, el culto y sus fiestas. Reconoció su culpa,  dio pruebas de arrepentimiento y de manera providente, fue restaurada la suerte de la casa de David.

 

Nada es irremediable si se reconoce la culpa, se pide perdón y se está dispuesto a cambiar de vida. ¡Cómo se agradece el discurso bíblico en el que se ofrece la misericordia  con generosidad a quienes la piden humildemente!

 

Si agrada conocer la revelación de la identidad divina, que mantiene su fidelidad y no se retracta de su palabra, sino que de muchas formas le hace ver a su pueblo la estabilidad de la alianza que ha sellado, también deberemos recordar el principio evangélico de perdonar a los que nos ofenden.

La medida del perdón es setenta veces siete, por no decir siempre. Tenemos en nuestra mano la posibilidad de construir nuestra paz interior, según la medida que usemos con los demás.

 

Punto de reflexión

En tus posibles infidelidades, ¿acudes humilde a Dios? ¿Te has sentido perdonado por Él? ¿Has prolongado el perdón recibido en tus relaciones con los que sientes adversos o deudores? Ya sabes que la medida que uses la usarán contigo.

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