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Lectio divina III Jueves Cuaresma (7-3-2013), por Ángel Moreno de Buenafuente

La liturgia de la Palabra para la lectio divina, escrita por Ángel Moreno de Buenafuente, para el III jueves de Cuaresma

Liturgia de la Palabra (Jr 7, 23-28; Sal 94; Lc 11, 14-23)

 Lectura

“… caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien.”

Pero no escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, me daban la espalda y no la frente.” (Jr 7, 23-24)

 

“El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama” (Lc 11, 23).

 

Comentario

Parece una constante del comportamiento humano que a pesar de los avisos que se reciben de Dios, obstinarse en el mal camino. En el transcurso de un itinerario emancipado, se llega al callejón sin salida, a la quiebra de toda esperanza, y en ese momento la mejor posibilidad es retornar al Señor.

¿Por qué tienen que ser así las cosas? ¿Por qué no aprendemos de una vez que no hay mejor suerte que la de avanzar por los senderos revelados como buenos, los que coinciden con el querer de Dios?

La libertad es el mayor regalo que Dios ha querido hacernos. Gracias a que somos libres, podemos amar, hacer el bien, elegir el camino que Dios quiere, no como opción obligada, sino como respuesta sabia y agradecida.

Si parece inevitable el error de avanzar de forma emancipada, creyendo que así uno se realiza más, tengamos al menos la cordura de volver a tiempo por el sendero que nos indica la misericordia en vez de obstinarnos en el mal camino, o desesperanzarnos al descubrir la dirección errada de nuestros pasos.

Si las Sagradas Escrituras narran abundantes hechos referidos al pueblo de Israel sobre las etapas históricas de su andadura en desobediencia, también los textos sagrados nos muestran el modo más sabio de volver hacia el Señor en tales circunstancias, humildes o humillados. Lo peor es no querer reconocer que se avanza por sendero engañoso, y no saber rectificar. En cambio, quien cae en la cuenta de sus pasos perdidos y reacciona con cordura, sabe volver al modo de vivir que coincide con la voluntad divina.

 Puntos de reflexión

¿Eres capaz de observar si sigues tu propia voluntad o la de Dios? ¿Te justificas en tus pasos errados, o reconoces la debilidad, un tanto pretenciosa, de avanzar en la vida según tus deseos?

 



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