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Lectio divina II Lunes Cuaresma (25-2-2013), por Ángel Moreno de Buenafuente

Liturgia de la Palabra para la lectio divina II Lunes Cuaresma: Dn 9, 4b-10; Sal 78; Lc 6, 36-38

 

Lectura

 

Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti. Pero, aunque nosotros nos hemos rebelado, el Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona” (Dn  9, 7-9).

 

Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.» (Lc 6, 36-38)

 

Comentario

 

No hemos manipulado los textos para que coincidan las lecturas que hoy nos propone la Liturgia con la meditación de la decimotercera estación del Via Crucis, en la que se contempla la compasión de María, la Madre de Jesús.

 

La llamada a ser compasivos tiene hoy el referente de la Palabra, y el testimonio de la Virgen y Madre al pie de la Cruz, que nos permiten yuxtaponer la enseñanza y el ejemplo, con lo que se hace más visible la llamada a saber vivir la fidelidad y la misericordia.

 

Es importante la perfección, es una deformación el perfeccionismo; es necesaria la ascesis, puede dañar al sujeto el ascetismo; es una enseñanza evangélica seguir a Jesús, que nos precede en la subida al monte de la Cruz, es una temeridad querer llevar solos el peso del sufrimiento, sin mirar a Aquel que  es compasivo y misericordioso.

 

Es frecuente encontrar personas perfeccionistas que exigen a los demás respuestas semejantes a su manera de entender cómo se deben hacer las cosas, con lo que producen una sensación de agobio, cansancio, desafección y provocan la crítica. En cambio, hay otros que alientan la capacidad de cada persona y así, estimulan a dar todo lo que se puede. Estos son maestros, que aún siendo muy exigentes consigo mismos, saben comprender la capacidad y el ritmo de los demás. El aforismo evangélico es sabiduría: “La medida que uséis, la usarán con vosotros”. Sin caer en la complicidad, debe sobresalir la compasión.

 

Puntos de refexión

 

¿Qué domina en ti, la fidelidad de la mano de la gracia y de la misericordia, o el despotismo, agotador y exigente, que te lleva a la extenuación y a la desesperanza porque no puedes alcanzar del todo tus metas? ¿Cómo te comportas con los más débiles?



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