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Lectio divina I Viernes Cuaresma (22-2-2013), por Ángel Moreno de Buenafuente

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Liturgia de la Palabra del I Viernes de Cuaresma: Ez 18, 21-28; Sal 129; Mt 5, 20-26

LECTURA

“Comentáis: “No es justo el proceder del Señor.”

Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida” (Ez 18, 25-27).

 

“… si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda” (Mt 5,23-24).

Comentario

 

Ante las lecturas que hoy se proclaman en la Liturgia, no podemos convertirnos en jueces. Las Escrituras enseñan que no podemos serlo ni de nosotros mismos, cuánto menos podremos juzgar a Dios. Será evidente que Él es justo y misericordioso.

 

¿Cómo podemos interpretar el mensaje de la Palabra? Una interpretación posible es que nadie puede vivir de las rentas, pensando que ya fue bueno en un tiempo, y que ahora puede hacer lo que quiera. A veces escuchamos: “Yo ya oí misas suficientes cuando estaba en el colegio”. Como si se pudiera decir “yo ya amé a mis padres cuando era niño,  ahora puedo pasar de ellos o despreciarlos”.

 

No se concibe que quien desea complacer por amar a una persona, se pueda excusar con el argumento de que ya lo hizo anteriormente. El amor necesita amar, o se muere.

 

También cabe, desde la advertencia que nos hace Jesús en el Evangelio, que se pueda plantear la vida espiritual desde un aspecto pietista, religioso, al margen de la realidad social y del comportamiento que se tenga con los que nos rodean. No es posible agradar a Dios, por piadosos que sean los gestos religiosos, si no somos coherentes con la fe que profesamos al relacionarnos con el prójimo.

 

Es luminoso el apotegma bíblico: “Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve” (1 Jn 4, 20).

 

Punto de reflexión

 

Tu espiritualidad, ¿es dualista, separas el culto a Dios y el amor al prójimo? ¿Llevas cuentas del bien hecho, para justificar tu omisión actual en el bien hacer? ¿Mantienes algún rencor o agravio contra tu prójimo?

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Ángel Moreno Sancho

Angel Moreno Sancho es Sacerdote de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, donde desarrolla su ministerio pastoral como capellán del monasterio cisterciense de Buenafuente del Sistal, y párroco de diversos pueblos de su entorno. Es también Vicario Episcopal para los Institutos de Vida Consagrada de su Diócesis y Delegado episcopal para el Año Santo Compostelano.

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