Papa Francisco

Lectio Divina del Papa en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma

El Papa en la Lateranense: Evangelio nos ofrece un punto de vista libre sobre la realidad

En la mañana del martes 26 de marzo, el Papa Francisco visitó a sorpresa la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. “Quería venir -dice- y quería hablarles así. Y la Cuaresma ha sido la ocasión para hacerlo”. Busquen siempre la verdad, recomendó a los estudiantes, sean emprendedores y valientes en la planificación del futuro

Adriana Masotti – Ciudad del Vaticano, Vatican News, 26 de marzo de 2019

“La Pontificia Universidad Lateranense recibe un don extraordinario. Esta mañana #PapaFrancisco vino a sorpresa a la Universidad para guiar la meditación cuaresmal. La comunidad académica está de fiesta y lo escucha con alegría y gran participación”, ha tuiteado la Pontificia Universidad esta mañana a las 9.00 dando la noticia de la visita del Papa. La lectio divina de Francisco se inspira y comenta la primera lectura litúrgica de hoy, un pasaje del libro del profeta Daniel.

“Señor, Dios nuestro, no nos abandones nunca; por el honor de tu nombre no rompas tu alianza; no apartes de nosotros tu misericordia” (Dn 3)”.

Tener en cuenta las raíces a la hora de planificar el futuro

Reporta la oración penitencial de tres jóvenes de Israel, Ananías, Azaria y Misael que, en medio del fuego los hubiera podido devorar, reconocen las faltas de los padres, piden perdón y ayuda, confiados en la misericordia del Señor y convencidos de que “no hay desilusión para los que confían en ti”. Es un pasaje que cuenta la historia del siglo VI a.C. durante el exilio en Babilonia y la persecución del rey Antíoco Epífanes, y su propósito era infundir valor: frente a las persecuciones del presente, Israel miró al ejemplo de personas del pasado cuyo testimonio había prevalecido sobre la violencia del poder del mundo. Y el Papa, dirigiéndose a los alumnos que lo escuchan, junto con el rector Vincenzo Buonomo y el cuerpo de profesores de la Universidad, afirma:

Ser envuelto en llamas y permanecer ileso: puede hacerse con la ayuda del Señor Jesús, el Hijo de Dios, y la brisa del Espíritu Santo. Los imagino así: aunque vivamos en un contexto cultural marcado por el pensamiento único que envuelve y duerme a todos con su abrazo mortal y quema todas las formas de creatividad y de pensamiento divergente, caminen ilesos gracias a sus raíces en Jesús y en su Evangelio, hecho actual por el poder del Espíritu Santo. De esta manera, custodian una mirada alta y también una mirada diferente sobre la realidad, una diferencia cristiana que trae novedad.

Superar el pensamiento dominante que impulsa el individualismo

Y Francisco enfatiza que el camino académico que los estudiantes están tomando aquí no apunta a aislarlos del mundo, sino a “habitarlo con conciencia crítica y capacidad de discernimiento”. Y que la adhesión al Evangelio y a la Tradición no bloquea el pensamiento, sino que, por el contrario, proporciona “un punto de vista libre, auténtico, fiel a la realidad, yo diría “saludable”, con respecto a nuestro tiempo”. Y da un ejemplo:

Piensen en el impulso que recibimos continuamente para vivir en un individualismo cómodo y avaro -todos nosotros- preocupados únicamente por nuestro propio bienestar. (…) Me detengo a tocar un punto que me hace sufrir: nuestro invierno demográfico. “Pero, ¿por qué no tienes un hijo, al menos, o dos? – No, pero creo que me gustaría ir de viaje, espero todavía un poco…”. Y así las parejas siguen adelante sin fertilidad. (…) El invierno demográfico que todos sufrimos hoy es precisamente el efecto de este pensamiento único y egoísta, dirigido sólo a nosotros mismos, que sólo busca “mi” realización. Ustedes, los estudiantes, piensen bien: piensen en cómo este pensamiento único es tan “salvaje”… Parece muy cultural pero es “salvaje”, porque les impide hacer historia, dejar una historia después de ustedes.

En el pensamiento cristiano la primacía de las relaciones

Y el Papa habla de lo peligroso que es toda esta “exaltación del propio yo personal o colectivo”. Y luego usa palabras fuertes para decir que seguir al Espíritu Santo significa “evitar quemarse: quemados en el cerebro, en el corazón, en el cuerpo, en las relaciones” para abrirse a la esperanza. Reafirma la centralidad de las relaciones en el pensamiento cristiano que deriva de la realidad trinitaria misma de Dios: de ahí el sentido de “comunión universal con toda la humanidad como vocación de todos”. Y la vida de la Iglesia como “la mística del nosotros’ que se convierte en levadura de la fraternidad universal”.

Sentirse parte de un pueblo y confiar en el Señor

El Papa Francisco comenta entonces otro aspecto de la oración de los tres jóvenes israelitas y es que se sienten parte de una historia y de un pueblo. Un pueblo que ha pecado y por lo que pide perdón. Sus padres también han dado testimonio de la misericordia de Dios en el pasado y los jóvenes asumen esta certeza: “Están convencidos de que hay un futuro, de que la puerta no está cerrada, incluso en medio de la hostilidad y la persecución”.

Me gustaría que custodiaran esta esperanza basada en la promesa de Dios. ¡Quisiera tanto que en la planificación del futuro conserven la memoria de ser un pueblo, de tener una historia con luces y sombras, de ser protagonistas en el hoy del diálogo de amor de entre Dios y los hombres que ha pasado a través de los siglos! Los sueños de los padres alimentarán y provocarán sus visiones para el hoy. El sentirse parte de un pueblo de pecadores les dará los anticuerpos para no cometer los mismos errores: hacia Dios, hacia los demás, hacia toda la creación.

Reflexión sobre la vida concreta del pueblo de Dios

Volviendo a los estudios de los jóvenes presentes, el Papa recuerda una vez más que estos deben servir para interpretar la historia de toda la humanidad a la luz de la Palabra de Dios para construir el futuro, evitando encerrarse en “círculos académicos sin respiro, jugando con los conceptos en lugar de interpretar la vida, apegándose a fórmulas pero desprendiéndose de la existencia real de las personas”.

Por eso he esperado que en los estudios eclesiásticos se produzca un “cambio radical de paradigma”, una ” valiente revolución cultural “que, nacida de la aportación de la reflexión y la praxis del pueblo de Dios “en el campo” desde todos los rincones del mundo, produzca “una verdadera hermenéutica evangélica, para comprender mejor la vida, el mundo, los hombres”.

Y hablando espontáneamente agrega:

“Todavía no hemos superado la lógica del iluminismo. Para superarla necesitamos una nueva hermenéutica, la de “la memoria, la de pertenecer a un pueblo, la de tener una historia; la hermenéutica de caminar hacia la esperanza”, armonizando mente, corazón y manos, es decir, lo que se piensa, se siente y se hace. Para el Papa es necesario tener una mente abierta, un espíritu de investigación “basado en las verdades de la razón y de la fe”. “Enamórense del pensamiento incompleto -recomienda a los alumnos- porque es nuestro camino, siempre abierto al “maius” de Dios y a la verdad”.

Creer en el amor de Dios con “descaro juvenil”

La última pista de reflexión ofrecida por el Papa Francisco parte del corazón contrito de los jóvenes de Israel ante Dios y dice que ve “un poco de descaro juvenil” como el del hijo pródigo que confía en el perdón de su padre, porque sabe que es amado. Detrás de todo esto hay confianza y el Papa desea también que los jóvenes presentes sean “emprendedores y valientes” en el soñar y proyectar el futuro, porque están “descaradamente” confiados en el Señor.

No perder el sentido del humor

Y hablando de “descaro”, Francisco saluda a los presentes, disculpándose por haber iniciado su Lectio divina, siguiendo el momento litúrgico, sin antes decirles ni siquiera “buenos días”, pero lo hace ahora agradeciendo a todos por la acogida y la escucha. También les recomienda que sigan “trabajando, porque la vida no empieza con ustedes, pero necesita de ustedes para continuar. Arraigados en la memoria de sus antepasados, arraigados en la pertenencia a un pueblo. El presente es tuyo y no es tuyo: es un don que viene de la historia, ofrecido a ti, pero para llevarlo adelante.

Y concluye: “¡No pierdan su juventud, no pierdan su sentido del humor!”.

Fotos en la Universidad Lateranense

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