Lectio divina 2 Miércoles Advientor Ángel Moreno Buenafuente
Especiales Ecclesia Tiempo de Adviento

Lectio divina 2º Miércoles Adviento (12-12-2012), por Ángel Moreno de Buenafuente

Tiempo de saberse amado

¿Por qué andas hablando, Jacob, y diciendo, Israel: «Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa»? (Is 40, 25-31)

-«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. (Mt 11, 28-30).

 

Meditación

 

Nada queda oculto a los ojos de Dios, mas no como si su mirada fuera la de un vigilante incómodo que impide actuar con libertad, sino como quien está atento a la necesidad de su criatura. “Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan”.

 

Cuando hay momentos tan difíciles en la sociedad que nos rodea, cunado no termina de instaurarse la convivencia de los pueblos y los que creen en Dios son perseguidos, los débiles son maltratados, y los pobres permanecen en su postración, ¿dónde radica la posibilidad de sentir la mirada compasiva del Señor?

 

No es nominalismo ni expresión vacía la llamada que hace la Palabra. “Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse”. Esta verdad la comprueban los que confían en Dios, los que no se amilanan ni se echan atrás aun en las circunstancias más adversas, y no porque sean irresponsables, o más fuertes que los demás, sino porque dentro de ellos sienten una energía que les permite avanzar sin miedo y sin fatiga.

 

Quien ha tenido experiencia de haber vivido una prueba con fe, sabe que no es literatura imaginativa, sino el relato más exacto el que describe la insólita capacidad que concede la certeza de la mirada amorosa de Dios.

 

El salmista comparte su experiencia. “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no nos trata como merecen nuestro pecados ni nos paga según nuestras culpas”. El Evangelio afirma: “Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo, para salvarlo”.

 

El Tiempo de Adviento es propicio para fijar en la memoria las acciones que Dios ha llevado a cabo en nuestra historia personal.

 

Súplica

 

Bendice alma mía al Señor.

 

Ejercicio de memoria

 

¿Cuántas veces has sentido fuerza en la debilidad?

¿No has tenido la sensación extraña de encontrarte con una capacidad superior a la que imaginabas en el momento de la prueba?

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