Opinión

Las tentaciones de Cristo, según sor María de Jesús de Ágreda

Sor María de Jesús de Ágreda junto con Santa Teresa de Jesús son las dos figuras femeninas  cumbre de la literatura mística católica universal. Si Santa Teresa nos dejó un admirable tratado de mística experimental en El Castillo Interior, Sor María  de Jesús ha dejado un legado admirable en La Mística ciudad de Dios, narración llena de sabiduría divina de la vida de la Santísima Virgen, como compañera inseparable en la vida terrena y celestial de su Divino Hijo. Basándose en la textos del Nueva Testamento y en sus visiones y experiencias místicas, narra con gran sabiduría y notable estilo, uno de los momentos más espinosos para los exegetas de la perícopa de las tentaciones de Jesucristo en el desierto como aparecen narradas desde el punto de visto teológico-bíblico por San Marcos y San Mateo.

Sobre la tercera tentación según San Mateo, escribe Sor María de Jesús, después de narrar el fracaso de la segundo tentación, la del pináculo del templo de Jerusalén: ”Pero con todo esto intentó (Lucifer) otro nuevo ingenio de acometer al Señor del mundo por ambición, ofreciéndole alguna parte de su dominio, y por eso lo llevó a un monte, donde se descubrían muchas tierras, y alevosa y atrevidamente le dijo: “Todas estas cosas que están a tu vista de daré, si postrado en tierra me adorares (Mt.4,9)”. ¡Exorbitante arrogancia y más que insania, mentira y alevosía falsa, porque ofreció lo que no tenía, ni podía dar a nadie, pues la tierra, los orbes, los reinos, principados, tesoros y riquezas todo es del Señor y Su Majestad lo da y lo quita a quien y cuando es servido y conviene; pero nunca pudo  ofrecer Lucifer bien alguno que fuera suyo, aún de los bienes terrenos y temporales y por eso son falsas todas sus promesas, Y a esta que le hizo a nuestro Rey y Señor, respondió Su Majestad con imperioso poder: “Vete de aquí, Satanás, que escrito está: a tu Dios y Señor adorarás y a él solo servirás (Mt 4-10). En aquella palabra vete Satanás, que dijo Cristo nuestro Redentor, quitó al demonio   el permiso que le había dado para tentarlo y con imperio poderoso dio con Lucifer y todas sus cuadrillas de mal en lo más profundo del infierno, y allí estuvieron pegados y amarrados en las más hondas cavernas por espacio de tres días sin moverse, porque no podían. Y después que les permitió levantarse, hallándose tan quebrantados y sin fuerzas, comenzaron a sospechar que quien los había aterrado y vencido daba indicios de ser Hijo de Dios humanado y en estos recelos perseveraron con variedad, sin atinar del todo con la verdad hasta la muerte del Salvador. Pero despechábase Lucifer por lo mal que se había entendido en esta demanda y en su propio furor se deshacía”.

Sor María de Jesús demuestra que el poder de Satanás sobre los  reinos de este mundo es una mentira, que algunos políticos se la creen.

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