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Opinión Rincón Litúrgico

Las solemnidades que coinciden en domingo de Adviento, Cuaresma o Pascua, ¿se anticipan al sábado, o se trasladan al lunes?

LAS SOLEMNIDADES QUE COINCIDEN EN DOMINGOS DE ADVIENTO, CUARESMA O PASCUA, ¿SE ANTICIPAN AL SÁBADO, O SE TRASLADAN AL LUNES?, por fray Gregorio Cortázar Vinuesa

 

  1. ¿Qué sería lo mejor para la Iglesia?

 

Cuando a una de dichas solemnidades no le preceden unos días de preparación –mediante homilías, ejercicio piadoso, etc.–, parece que da lo mismo que se celebre en lunes o se celebre en sábado; si se celebra en lunes, pierde sus primeras Vísperas, pues son las segundas del domingo; y si se celebra en sábado, pierde sus segundas Vísperas, pues son las primeras del domingo.

Es de suponer que a todas esas solemnidades, a unas en unos lugares y a otras en otros, les precederán unos días de preparación para su mejor celebración. Y entonces, si se celebran en lunes, la preparación podrá ser antes del domingo o incluyendo el domingo; si es antes del domingo, se separa algo de la solemnidad, y si es también en el domingo, no podrán menos de perder algo el domingo y algo el bloque de días preparatorios a la solemnidad. La predicación, por ejemplo, no podrá prestar total atención ni a lo uno ni a lo otro.

Asignar el sábado a dichas solemnidades favorece la independencia entre el domingo, por una parte, y la solemnidad y sus días preparatorios, por otra.

  1. La normativa anterior a la Editio typica tertia

Por lo que hemos comprobado, las ediciones o reimpresiones de 1978, 1988, 2001 y 2012 en España del Misal Romano, además de lo que es propiamente el Misal, contienen en sus primeras páginas los siguientes documentos: la Constitución apostólica Missale Romanum (3-4-1969), con la que se promulga el Misal Romano reformado; la Ordenación General del Misal Romano (2ª ed. 1975); la Carta apostólica Mysterii Paschalis (14-2-1969) con la que el beato Papa Pablo VI aprobaba con su «autoridad apostólica» las Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el Nuevo Calendario Romano General; y las dichas Normas Universales, donde se lee lo siguiente:

«Por su peculiar importancia, el domingo solamente cede su celebración a las solemnidades y a las fiestas del Señor; pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y de Pascua tienen precedencia sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan en estos domingos han de ser anticipadas al sábado» (n. 5).  

III. La Editio typica tertia del Misal Romano 2002

Precediendo a lo que es propiamente el Misal Romano, también están presentes en la Editio typica tertia de 2002 los cuatro documentos dichos: la Constitución apostólica Missale Romanum; la Ordenación General del Misal Romano (3ª ed. 2002); la Carta apostólica Mysterii Paschalis y las Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el Nuevo Calendario Romano General.

El dicho n. 5 de las Normas aprobadas por Pablo VI suena ahora así: «Por su peculiar importancia, el domingo solamente cede su celebración a las solemnidades y a las fiestas del Señor; pero los domingos de Adviento, de Cuaresma y de Pascua tienen precedencia sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan en estos domingos se trasladan al lunes siguiente, a no ser que haya coincidencia con el domingo de Ramos o con el domingo de la Resurrección del Señor».

Como vemos, hay una añadidura alusiva a los domingos de Ramos y de Resurreción –innecesaria porque las semanas Santa y de Pascua son de mayor rango litúrgico que las solemnidades, y hay una corrección, pues mientras las Normas Universales aprobadas por Pablo VI asignaban a dichas solemnidades el sábado, esas mismas Normas, presentes en la Editio typica tertia, les asignan el día contrario, esto es, el lunes.

Ahora bien, cuando Pablo VI asignaba a dichas solemnidades el sábado, y no el lunes, ¿era solo una elección convencional, esto es, que elegía lo uno como podía haber elegido igualmente lo otro? ¿O había, por el contrario, una clara percepción de que era mejor elegir el sábado que el lunes?

Sin duda que Pablo VI era muy consciente de que cada siete años, más o menos, toda solemnidad de día fijo coincide en lunes. Es muy probable que también viera como conveniente la independencia entre el domingo, por una parte, y la solemnidad y sus días de preparación, por otra. Se comprende que no quisiera añadir más leña al fuego, esto es, que cuando las solemnidades coincidieran en domingos de Adviento, Cuaresma o Pascua no se trasladasen al lunes –que es donde parece que peor están–, sino al sábado.

Y si un Papa percibió eso como lo mejor, ¿es creíble que otro Papa perciba eso como lo peor? Por eso, es de creer que el cambio efectuado en las Normas de Pablo VI, esto es, la asignación al lunes, y no al sábado, de dichas solemnidades, no se le mostró a Juan Pablo II.

 

Fray Gregorio Cortázar Vinuesa

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