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Las personas solicitantes de asilo tienen derecho a la libre circulación desde Melilla a la Península

«Todo ciudadano extranjero que haya solicitado una protección internacional o asilo en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla tiene derecho a la libertad de movimiento, y a fijar su residencia en cualquier otra ciudad del territorio nacional, sin que pueda limitarse dicho derecho por la Administración por su condición de solicitante de la protección internacional y siempre con la obligación del solicitante de comunicar a la Administración dicho cambio de domicilio». Son palabras de la Sala de lo Contencioso-Administrativo (sección cuarta) del Tribunal Supremo en su sentencia n.º 173/2021, que resuelve un caso promovido por el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), en Melilla. Es la tercera vez que dicta una sentencia en este sentido, reiterando la jurisprudencia establecida en las sentencias de 29 de julio, n.º 1130/2020 y n.º 1128/2020, que resolvían casos promovidos por CEAR en Ceuta y por el SJM en Melilla, respectivamente.

Ante eso, el SJM insta a «la Comisaría General de Extranjería y Fronteras a reconocer plenamente el derecho fundamental a la libre circulación de las personas reconocidas como solicitantes de protección internacional en Melilla y en Ceuta». Para esta organización jesuita «es lamentable cómo la Policía sigue restringiendo el derecho fundamental a la libre circulación de solicitantes de protección internacional más allá de las restricciones que sufre toda la ciudadanía durante el estado de alarma justificado para prevenir la expansión de la covid-19».

Según indican, este reconocimiento pleno exige, al menos, dos cambios importantes en la dinámica de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras:
1. Impartir instrucciones escritas a todos los agentes de policía que presten servicio en los controles de documentación para que no impidan el embarque de quienes exhiben sus tarjetas rojas, ni siquiera con el pretexto de condicionarlo a que demuestren tener domicilio en la Península.
2. Agilizar la expedición de la tarjeta roja a quienes se les reconozca la condición de solicitantes de protección, puesto que se les mantiene largo tiempo con el resguardo de presentación de la solicitud de protección internacional, que no tiene la consideración de documento de viaje que acredite la identidad de esa persona.
En Melilla hay muchas personas solicitantes de protección que prolongan su estancia, también, porque no se les asigna plaza en el sistema de acogida de refugiados al que tienen derecho.



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