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Las oblatas prevén un aumento de la prostitución a causa de la crisis

Las oblatas han tenido que redoblar sus esfuerzos durante el estado de emergencia en su atención a mujeres que ejercen la prostitución, pero «esto es el comienzo». Así lo ha manifestado Begoña Vera, responsable del proyecto de esta congregación en Las Palmas de Gran Canaria. «Crisis económica y aumento de la prostitución van en paralelo, es un dato histórico», ha señalado. Además, Vera ha puntualizado que durante este tiempo ya han detectado un aumento de peticiones de ayuda, aunque no se ha podido cuantificar detalladamente.

Realizando un «sobreesfuerzo», las oblatas han decidido elaborar un informe para «dar visibilidad a la realidad de los proyectos» en estos meses, según explicó Marisa Cotolí, responsable del proyecto «Al Alba», en Sevilla. Han participado 16 proyectos, de los que 13 están en España, 2 en Italia y 1 en Portugal.

Por un lado, el trabajo de las oblatas han tenido que readaptarse, pero también las mujeres que ejercen prostitución se han visto afectadas de muchas maneras. «Hemos aumentado el seguimiento telefónico a las mujeres que atendemos. Se les dio información sobre las medidas sanitarias a seguir, se les facilitó material de protección, y se incrementó la atención psicológica», ha aclarado Cotolí.

La responsable del proyecto de Sevilla ha dado los datos de estos meses. Desde el 13 de marzo hasta el 21 de junio, los proyectos de España, Italia y Portugal han atendido a 2.759 mujeres con 7.828 demandas concretas de ayuda y 12.749 intervenciones. Muchas de estas intervenciones, ha añadido Cotolí, han sucedido en lugares nuevos.

«Se les racionaba la comida»

Como muchas otras actividades, «la prostitución se adaptó a la situación de confinamiento», ha comentado Cotolí. Según han averiguado las oblatas, en muchos casos el confinamiento ha llevado a las mujeres a pasar situaciones de carestía en las que «se les racionaba la comida y pasaban hambre». Incluso, ha señalado Begoña Vera, en algunos casos los proxenetas han intentado centralizar en ellos las ayudas de las administraciones públicas para luego repartirlas a las mujeres que vivían en los clubs. «Con el riesgo de que luego quisieran cobrárselo a las mujeres y aumentar su deuda», ha dicho.

Muchas, al no poder ejercer la prostitución y no ganar dinero, han visto sus deudas aumentadas. Además, algunas que, apoyadas por los proyectos de las oblatas, habían encontrado trabajo, se han quedado en paro. En este sentido, Vera ha manifestado que el trabajo de las administraciones ha sido, en general, positivo, sin depender necesariamente de la formación política que gobernara en cada municipio. «Es cierto que muchas no podrán acceder al Ingreso Mínimo Vital, pero buscaremos donde sea, nos estamos convirtiendo en expertas en buscar recursos donde sea», ha afirmado.

Una de las atenciones que han tenido que realizar en estos meses ha sido asesoramiento laboral. Así lo explicaba Magdalena Alomar, del proyecto «Casal Petit» de Palma de Mallorca: «Hemos orientado sobre despidos por circusntancias sobrevenidas relacionadas con el estado de alarma. Algunas han sido despedidas, y hemos ayudado con gestiones online para servicios de empleo o con la Tesorería General de la Seguridad Social».

El riesgo de la ciberprostitución para la intimidad

Con el confinamiento, muchas mujeres han ejercido la prostitución a través de videollamadas, lo que ha generado problemas adicionales. «Muchas nos han referido que tienen miedo de acabar en lugares de videos porno, con el problema para su imagen», ha señalado Marisa Cotolí.

«Centremos la situación. Estás en un piso obligada y no tienes otro lugar donde ir, puede que te estén racionando la comida, y tines que atender a los clientes. Además, exigen prácticas o acciones que cada vez gustan menos», ha remarcado Begoña Vera.

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