Internacional

Laicos uruguayos envían una carta de adhesión al Papa Francisco

LAICOS URUGUAYOS ENVÍAN CARTA DE ADHESIÓN AL PAPA FRANCISCO

Cientos de laicos de todo el país se congregaron en el XXXV Encuentro Nacional de Laicos

Los laicos de Uruguay, reunidos en el XXXV Encuentro Nacional de Laicos, manifestaron en una carta al Papa Francisco su cariño y adhesión y, ante el dolor de los momentos difíciles que la Iglesia está viviendo, renovaron su cercanía al sucesor de Pedro expresando que lo quieren y rezan por él.

La carta, firmada por los integrantes de la Mesa del Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal del Uruguay (DELAI) será entregada al Papa por el Presidente del Departamento, el Cardenal Daniel Sturla, quien viaja el lunes al Vaticano para asistir al Sínodo de Obispos sobre los jóvenes.

El evento, que tuvo lugar el sábado 29 de setiembre, en el Colegio “San Francisco de Sales” (Maturana), estuvo signado por testimonios de diversas experiencias pastorales de encuentro con poblaciones carcelarias, drogadictos, familias de bebés que no pueden cuidarlos, comunidades en torno a huertas orgánicas, personas con separación matrimonial, entre otras.

Bajo el lema “Desde el Evangelio, vivir la cultura del encuentro” cientos de personas provenientes de todo el país, integrantes de grupos laicales de parroquias, Movimientos y otras organizaciones de la Iglesia Católica participaron del Encuentro que tuvo dos partes bien diferenciadas: en la mañana escucha de presentaciones y testimonios de encuentros y, en la tarde, trabajos en grupos, articuladas por una celebración de la Eucaristía presidida por el Cardenal Sturla, en la que participaron Mons. Carlos Collazzi (Obispo de Mercedes y Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay), Mons. Milton Tróccoli (Obispo de Maldonado y Secretario General de la CEU); Mons. Alberto Sanguinetti (Obispo de Canelones), Mons. Arturo Fajardo (Obispo de San José de Mayo), Mons. Luis Eduardo González (Obispo Auxiliar de Montevideo), y varios sacerdotes y diáconos.

En la apertura del encuentro, tras un momento de oración presidido por el Cardenal, se proyectaron algunos tramos del mensaje del Papa a los movimientos eclesiales en la vigila de Pentecostés de 2013, referidos a cómo los laicos pueden contribuir a la crisis de la ética pública.

Luego, el director del Centro Educativo Providencia, Psic. Luis Arocha, se refirió a experiencias de encuentro bajo el título “Los de afuera son de palo”, haciendo hincapié en la riqueza de dichas experiencias para construir fraternidad en la sociedad. Luego, la integrante del equipo de Extensión y Servicio a la comunidad de la Universidad Católica, Lic. Mercedes Clara, autora de libro “Cuando el otro quema adentro” sobre la vida y testimonio del Padre Cacho, lo tomó de modelo para referirse a la actitud personal para el encuentro y lo que significa para los demás un encuentro profundo.

Acto seguido se fueron sucediendo testimonios de diversas experiencias pastorales, comenzando por quienes visitan y acompañan a mujeres reclusas. Pudo oírse grabaciones a algunas de estas mujeres que se sentían apoyadas en estas visitas, y que al compartir la Palabra de Dios experimentan alegría y esperanza y entienden que “Jesús es el mejor compañero que siempre vamos a tener”. Asimismo una chica de la pastoral penitenciaria expresó la transformación que significa para ella ir a visitar a las reclusas, alentando a transmitir la esperan de que Dios perdona siempre.

Posteriormente, dos jóvenes dieron testimonio de su liberación de la drogadicción y el egoísmo en la Fazenda de la Esperanza, ONG católica dedicada a la recuperación de adictos, de origen brasileño, que tiene en el departamento de Cerro Largo dos establecimientos. Uno de los integrantes de la ONG, de 38 años, contó que ingresó allí tras 15 años de adicción a la cocaína y el alcohol y, a raíz de diversas experiencias de generosidad, fue transformándose y adquiriendo fuerzas para salir de sí mismo y ayudar también a otros a recuperarse.

Tras esto fue el momento de la presentación de la fundación MIR, que se aboca a la protección de bebés de 0 a 12 meses que pierden o ven interrumpido los cuidados de sus familias de origen, trabajando en coordinación con INAU, por el fortalecimiento de las familias en diversos aspectos que tiendan a aumentar las capacidades de cuidado de los adultos y brindando cuidado transitorio a los bebés, a través de “familias amigas”.

El Movimiento Familiar Cristiano, por su parte, presentó la experiencia de ayuda a personas que pasan por la dura experiencia de la separación matrimonial, a partir de 12 encuentros semanales donde se comparte el dolor, el perdón consigo mismo y del otro, y se aprende a sanar las heridas. Los coordinadores de estos grupos son personas que ya han pasado por la misma situación. Al finalizar el testimonio, una de las integrantes reivindicó que son también familia y no familias incompletas como a veces se las considera.

Desde el Pinar, Canelones, llegó la experiencia ecológica en torno a una huerta comunitaria, desarrollada en la Parroquia Santa Rosa, movimiento que comenzó en respuesta a la Encíclica del Papa Laudato Si. En torno a esta huerta se fue acercando el vecindario, con diferentes creencias, edades y culturas y que los ha llevado a pasar por compartir experiencias con clasificadores de residuos quienes les enseñaron a separar los materiales y con otras organizaciones que ya venían trabajando con compost y huertas orgánicas.

Finalmente, un joven de las Comunidades de Vida Cristiana de la Orden Jesuita, habló de su experiencia con La Storta, un proyecto comunitario de inserción en el hogar La Huella de internación de adolescentes, y que consiste en que jóvenes las comunidades conviven durante 5 meses en dicho hogar, narrando la experiencia de transformación que les significa “dejarse afectar por el otro” con la certeza de que “Dios germina en los encuentros”.

SALIR AL ENCUENTRO CUIDANDO EL ESPACIO DEL OTRO

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