Diócesis

La Virgen de Czestochowa viene a Cádiz y Ceuta

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La Virgen de Czestochowa estará en la Diócesis de Cádiz y Ceuta entre el 26 de Enero y el 3 de Febrero. Se trata de una réplica del Icono venerado en Polonia, en el santuario de Jasna Gora. Viene como parte de una peregrinación ecuménica católico-ortodoxa en defensa de la familia y la vida. Esta iniciativa se denomina “De océano a océano”, y parte de Vladivostok, en la costa rusa más oriental del Pacífico norte, para atravesar toda Rusia, Europa, y terminar en Fátima, en el Atlántico.

¿Qué representa el icono de Czestochowa?

Es un icono muy antiguo de la Madre de Dios con su Niño, muy venerado en Polonia. Ha sufrido varios ataques a lo largo de la historia, que han dejado visibles heridas en su rostro y su cuello. De hecho el icono original está destrozado, y sobre sus restos se ha colocado el que se venera actualmente en Jasna Gora. Era una imagen muy querida por Juan Pablo II, que tenía una réplica delante de la que pasaba horas y horas rezando. Ante la Virgen de Czestochowa, Juan Pablo II se consagraba a María Inmaculada, con su “TOTUS TUUS ego sum” (soy todo tuyo).

Venerado igualmente por católicos y ortodoxos, este Icono representa además la unión querida por Dios para todos los cristianos en su única Iglesia, respirando con ambos pulmones (el oriental y el occidental).

¿Por qué viene a Cádiz y Ceuta?

Aunque nuestra Madre Inmaculada está siempre con nosotros y no nos abandona, ella ha querido tener este gesto de venir en este Icono, para hacerse particularmente presente entre nosotros aquí y ahora.

Lo hace para animarnos a promover la Familia y la Vida, en este momento en que la familia, fundada en el amor de entrega total entre el hombre y la mujer, y la vida humana más indefensa, están tan amenazados.

Igual que en el Antiguo Testamento, antes de la batalla, se hacía presente el Arca de la Alianza entre la aclamación del pueblo, aquí y ahora, el Arca de la Nueva Alianza, que es la Virgen María, se hace presente en los lugares donde se va a dar la batalla de la Familia y de la Vida, en nombre de Cristo. En aquel grito de aclamación antes de la batalla, el “teruwa”, los israelitas daban gracias a Dios, le alababan y le bendecían de antemano por la victoria que iba a darles sobre enemigos humanamente invencibles. Por eso dice el Salmo 89: “dichoso el pueblo que conoce el grito de aclamación”.

¿Una reproducción de un icono es una simple copia?

No, no es como una copia de un cuadro, es mucho más que eso. Los iconos, como toda imagen religiosa que el pueblo cristiano aprovecha para rezar, están “ungidos”. Es más, se dice que los iconos no se pintan, se “escriben”. Se escriben con oración y penitencia, con cuidado de mantenerse fieles a la tradición que se propaga. Una vez terminado, el nuevo icono se une al anterior en una ceremonia religiosa que representa el traspaso de la “unción” de una imagen a otra, esto es, para que esa nueva imagen sirva también como “ventana” a través de la cual nuestras oraciones se dirigen a quien la imagen representa. Esta ceremonia es también signo de toda transmisión auténtica de la Palabra de Dios, tradición ininterrumpida que se remonta a los Apóstoles.

¿Qué vamos a hacer con el Icono de la Virgen de Czestochowa?

Pues sencillamente, vamos a recibir a nuestra Madre en nuestra casa, que es la suya, vamos a colmarla de besos, a contarle nuestras necesidades y a confiarle a ella la causa de la Familia y de la Vida, en toda la Diócesis.

Para eso necesitaremos la colaboración de todos, no sólo de sacerdotes y consagrados, sino también -y fundamentalmente- de los laicos, especialmente de las asociaciones familiares, pro-vida, movimientos, cofradías, etc… ¡y de todos los que lleváis en el corazón a María Inmaculada y estáis deseando recibirla!

Pedimos especialmente las oraciones de todos por esta peregrinación, y que estéis atentos para ofreceros en lo que se pueda necesitar para que todo vaya como quiera nuestra Madre. Ojalá, además, este sea el inicio de una oración ininterrumpida, con el Rosario de todos los últimos viernes de mes, por la Familia y la Vida.

Es buen momento para que den testimonio personas que trabajan en la promoción de la familia y la defensa de la vida, llamando a otros a implicarse en estas labores mediante la oración, la palabra y las obras. Y se pueden hacer veladas en las que todos tengan oportunidad de irse acercando personalmente a la Virgen, entregándole escrita en un papel su petición u ofrecimiento. Sería bueno que una representación de todas las asociaciones y movimientos cristianos tuvieran la opción de acercarse y entregarle su ofrecimiento por la causa de la familia y la vida. En todos los actos, se reza la oración de Juan Pablo II por la Vida:

Oh María,

aurora del mundo nuevo,

Madre de los vivientes,

a Ti confiamos la causa de la vida:

mira, Madre, el número inmenso

de niños a quienes se impide nacer,

de pobres a quienes se hace difícil vivir,

de hombres y mujeres víctimas

de violencia inhumana,

de ancianos y enfermos muertos

a causa de la indiferencia

o de una presunta piedad.

Haz que quienes creen en tu Hijo

sepan anunciar con firmeza y amor

a los hombres de nuestro tiempo

el Evangelio de la vida.

Alcánzales la gracia de acogerlo

como don siempre nuevo,

la alegría de celebrarlo con gratitud

durante toda su existencia

y la valentía de testimoniarlo

con solícita constancia, para construir,

junto con todos los hombres de buena voluntad,

la civilización de la verdad y del amor,

para alabanza y gloria de Dios Creador

y amante de la vida.

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