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La valla no es la solución, por Ramón Muñoz, delegado de Migraciones en Málaga

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La valla no es la solución, por Ramón Muñoz, delegado de Migraciones en Málaga

El delegado de Migraciones ante la incorporación de cuchillas en la valla de Melilla

Nuestro gobierno parece que se ha tomado muy en serio una de las recomendaciones de la EU, reforzar las fronteras del sur. Va a volver a poner un sistema de cuchillas en las vallas que protegen la frontera de Melilla para disuadir a los inmigrantes en su intento de llegar a España.

Los graves acontecimientos ocurridos en Lampedusa o la muerte por de 92 personas inmigrantes en desierto del Sahara han sacudido las conciencias de los ciudadanos europeos. Nuestros gobernantes se han planteado poner remedio de forma urgente a esta situación, pero a la hora de concretar medidas no han alcanzado ningún compromiso. Han aplazado hasta junio de 2014 la toma de decisiones.

La causa de este retraso son las elecciones europeas. La adopción de medidas que ayuden a mejorar las condiciones de vida de los inmigrantes en sus países de origen y en lo de destino puede tener un “coste electoral” que los gobiernos no están dispuestos a asumir. Temen que los partidos de extrema derecha acaparen los votos de un sector de la población que culpabiliza a los inmigrantes del deterioro en sus condiciones de vida. No se dan cuenta que son ellos los que sufren con mayor radicalidad las consecuencias de la crisis económica.

Nuestro gobierno parece que se ha tomado muy en serio una de las recomendaciones de la EU, reforzar las fronteras del sur. Va a volver a poner un sistema de cuchillas en las vallas que protegen la frontera de Melilla para disuadir a los inmigrantes en su intento de llegar a España. Este sistema estuvo colocado entre los años 2005 a 2007 en el que fue retirado debido a la presión de las fuerzas sociales que denunciaron las graves heridas y mutilaciones que provocaban a las personas que intentaban saltar la valla.

No podemos permanecer indiferentes. Promover la solidaridad universal es un deber. Es una tarea urgente que no puede quedar reducida a hechos puntuales. Debemos trabajar con “determinación firme y perseverante por promover el bien común”. Nuestra fe nos exige que, en colaboración con todas las personas de buena voluntad, promovamos un desarrollo auténtico e integral, que trabajemos para construir una “sociedad digna del hombre”. Dios quiere que los bienes de su creación estén al servicio de todas las personas y de todos los pueblos.

Fuente: diócesis de Málaga.es

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