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Opinión

La Última Cena, por Fidel García Martínez

La Última Cena, por Fidel García Martínez

La última tarde de su vida la pasó Jesús en Jerusalén con un grupo de discípulos y discípulas que lo habían acompañado. Lo más lógico teniendo en cuenta el día en que se celebró es que se tratase de una cena pascual. En Jerusalén el tiempo se medía por dos calendarios el lunar y el solar.

Los integrantes de Qumrán seguían el calendario solar. En el templo se seguía el lunar por lo que la fiesta de pascua se celebra el día 15 del mes primaveral. El convite pascual se celebraba antes de la puesta del sol. Durante la Cena Jesús entre otros muchos signos (lavar los pies a los discípulos a pesar de la rebeldía inicial del pescador patrón de Gijón) anunció proféticamente su muerte cuando comunicó a sus discípulos: “En verdad os digo ya no beberé más el fruto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios”.

La tradición sagrada de la Última Cena ha pervivido en todo el mundo pese a las duras persecuciones, que han intentado e intentan silenciarla y/o profanarla. Jesús dejó a sus discípulos el mandado de celebrar la Cena Pascual en su memoria, para perpetuar el memorial de su Muerte y Resurrección. De prolongar esta Cena en el espacio y el tiempo se encargan los sacerdotes que repiten las mismas palabras que Cristo pronunció sobre el pan y el vino: “Tomad y comed, este es mi cuerpo”. Tomando un cáliz y dando gracias se lo dio, diciendo: “bebed todo de él, que esta es mi sangre de la alianza, que será derramada por muchos para remisión de los pecados”.

Jesús en la última cena habló claramente de su próxima muerte. El conflicto que durante su vida pública mantuvo especialmente con los fariseos, estaba llegado a su desenlace final. Jesús no era in ingenuo y sabía que su muerte era inminente, por eso encaja perfectamente que hablara con total claridad de su próxima muerte; por eso dejó sus grandes signos: la eucaristía, el sacerdocio; el servicio y el amor fraterno.

El arte especialmente, la pintura durante miles de años ha tratado de plasmar la Última Cena con formas y estilos siempre cambiantes y divergentes. Los más grandes pintores españoles así lo intentaron: Dalí, Murillo, el Greco, Juan de Juanes, entre otros muchos. Aunque sea la de Leonardo la más alabada y seguida.

Fidel García Martínez

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