Revista Ecclesia » La Santa Sede y los obispos de Haití condenan el asesinato del presidente Moïse
La Santa Sede y los obispos de Haití condenan el asesinato del presidente Moïse
Varios soldados vigilan la entrada de la residencia del presidente Moïse al día siguiente de su asesinato / EFE.
Destacada Internacional Última hora

La Santa Sede y los obispos de Haití condenan el asesinato del presidente Moïse

La Santa Sede y la Conferencia Episcopal Haitiana han condenado hoy jueves, 8 de julio, el asesinato del presidente Jovenel Moïse, perpetrado por hombres armados en la madrugada de ayer. El episcopado ha calificado el crimen de «inadmisible y repugnante». «¡Abandonad las armas! ¡Optad por la vida! ¡Elegid finalmente la convivencia fraternal en interés de todos y en el interés de Haití!», ha dicho en una declaración firmada por su presidente y arzobispo metropolitano de Cap-Haïtien, Launay Saturné. «La violencia solo puede engendrar violencia y conduce al odio», insiste antes de llamar a solucionar la crisis política mediante «el diálogo» y «el consenso», y no a través de las armas.

El comunicado que el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin ha remitido en nombre del Papa Francisco a la nunciatura apostólica en Puerto Príncipe también «condena toda forma de violencia como medio para resolver crisis y conflictos». La comunicación vaticana transmite sus condolencias al pueblo haitiano y hace votos por la recuperación de la esposa del fallecido, que ha resultado gravemente herida.

Moïse, de 53 años, fue asesinado en la madrugada de ayer por un comando de hombres armados que asaltó su residencia, situada en el barrio Pèlerin de Puerto Príncipe. Su esposa Martine y su hijo lograron salvar la vida, aunque el estado de la primera dama es grave, habiendo sido trasladada a un hospital de Miami.

Dimisión del primer ministro de Haití
El presidente Moïse (izq.) había relevado a Claude Joseph (dcha.) como primer ministro interino dos días antes de su asesinato.

El magnicidio fue comunicado a la nación por el primer ministro Claude Joseph, a quien el fallecido acababa de relevar de su cargo dos días antes. Exministro de Exteriores, este se hallaba al frente del gobierno de manera interina desde el pasado mes de abril, tras la crisis desencadenada por el secuestro de siete religiosos. Joseph iba a ser reemplazado ahora por el exministro de Interior Ariel Henry, a quien Moïse había pedido la organización de las elecciones y del referéndum de reforma de la Constitución del 26 de septiembre.

Claude Joseph indicó que el asalto fue perpetrado a la una de la madrugada por «un grupo de personas no identificadas que hablaban en español e inglés». France Press ha informado esta madrugada que ya han sido abatidos cuatro mercenarios y detenidos otros dos.

El jefe de gobierno ha declarado el estado de sitio durante quince días. Ello quiere decir que los cuatro pasos fronterizos con la República Dominicana permanecen cerrados, al igual que el aeropuerto de Puerto Príncipe, y que el ejército y la policía han sido desplegados para garantizar la seguridad.

Otra tentativa en febrero

Möise ya había denunciado en febrero que las fuerzas de seguridad habían abortado un plan para matarle. Denunció que tras él estaban los «oligarcas corruptos acostumbrados a controlar a los presidentes, a los ministros, al Parlamento y al poder judicial». Acusó, sin citarla, a la familia Vorbe, que es la que controla el sector eléctrico. «Nuestras decisiones —afirmó— sientan muy mal a quienes se sienten poderosos e intocables. Un pequeño grupo de oligarcas están detrás del golpe y quieren apoderarse del país». Tras esa supuesta intentona fueron detenidas 23 personas, entre ellas un juez de la Corte de Casación y una inspectora de la Policía Nacional.

El dignatario tenía una gran oposición interna, máxime tras negarse a dejar el poder en febrero haciendo una interpretación torticera de la ley. «Mi mandato empezó el 7 de febrero del 2017 y termina el 7 de febrero de 2022. Entregaré el poder a su propietario, que es el pueblo de Haití. Pero solo hay un camino: elecciones. Y yo no participaré en ellas», declaró.

El presidente estaba gobernando desde hace tiempo sin el contrapeso del Congreso, que a día de hoy sigue disuelto. Y carecía de apoyos. La Iglesia católica le instó a renunciar en febrero, cuando en teoría finalizaba su tiempo en la presidencia. En junio, el episcopado le pidió también que no llevase a cabo el referéndum de reforma de la Constitución. No es el momento de modificar la Carta Magna en una situación de crisis institucional como la que vive el país, le dijeron los obispos. La comunidad internacional, con la ONU, la OEA y Estados Unidos a la cabeza, se expresó entonces también en la misma línea. Moïse no celebró entonces el referéndum, sino que lo trasladó a septiembre, haciéndolo coincidir con la primera vuelta de las elecciones legislativas y presidenciales. Ahora había encargado su organización al nuevo primer ministro.

Crisis institucional

Haití vive sumido desde hace meses en una situación caótica. A la pobreza extrema de su población hay que añadir la pandemia, las constantes huelgas y la creciente violencia de las bandas criminales. El número de secuestros y asesinatos se ha disparado.

Los próximos días van a resultar decisivos para el futuro. La crisis institucional está lejos de resolverse. La Constitución vigente establece que, en caso de vacante, bien sea «por dimisión, fallecimiento o incapacidad física o mental permanente debidamente constatada» del presidente, el poder hasta la elección de uno nuevo lo ejerce el Consejo de Ministros «bajo la presidencia del primer ministro». El problema institucional que se plantea ahora es que Moïse había destituido ya a Joseph. Henry, su sustituto, que se ha opuesto a la declaración del estado de sitio, ya ha recordado que aunque aún no haya tomado posesión, su nombramiento es legal, y ha advertido que las elecciones tendrán lugar en la fecha señalada, tal y como estaba previsto.

Monseñor Quesnel, obispo de Fort-Liberté, ha insinuado en VaticanNews que, en cierto modo, el magnicidio se veía venir. «Cuando se tienen las riendas del poder, hay que aprender a ser flexible (…) y humilde», ha dicho en referencia a la intransigencia política de Moïse. «Estábamos en una situación muy caótica».



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa