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La Santa Sede tuvo en 2020 un déficit de 66,3 millones de euros
Padre Juan Antonio Guerrero, prefecto de la Secretaría para la Economía de la Santa Sede / Compañía de Jesús.
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La Santa Sede tuvo en 2020 un déficit de 66,3 millones de euros

La Santa Sede tuvo en 2020, el año en que se desató la pandemia, un déficit de 66,3 millones de euros, 55 millones más que en el año anterior. Así se desprende de los dos informes dados a conocer hoy sábado 24 de julio: un estado financiero consolidado de la Santa Sede y el presupuesto de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA). Es la primera vez desde su creación en 1967 que este último organismo, presidido actualmente por monseñor Nunzio Galantino, hace público su balance anual. Ello se debe a la nueva política de «transparencia» con la que, según se ha explicado, se pretende incrementar la confianza en la labor de la Iglesia.

El prefecto de la Secretaría para la Economía de la Santa Sede, el jesuita español Juan Antonio Guerrero, también se ha referido a esta necesidad de rendir cuentas. «Hemos aprendido que la transparencia nos protege más que el secreto» y que «los controles y la rendición de cuentas no significan desconfianza, sino autoprotección», ha dicho en Vatican News antes de recordar que la economía es «sierva», no «señora», y que «está al servicio de la misión evangelizadora y no debe contradecir esa misión».

Sus palabras adquieren mayor relevancia toda vez que este martes 27 de julio comienza el juicio contra las diez personas acusadas de malversación, blanqueo de capitales, fraude, extorsión y otros delitos financieros por una operación inmobiliaria fallida en Londres, cuyas pérdidas se habrían tratado supuestamente de enjugar con dinero procedente del Óbolo de San Pedro. Entre ellas figura el cardenal Angelo Becciu, exprefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y exsustituto de la Secretaría de Estado de la Santa Sede.

Un año menos malo de lo esperado

Pese a lo que pueda parecer, el ejercicio en las cuentas de la Santa Sede no es del todo malo. Según ha explicado  Guerrero, a comienzos de año ya se había presupuestado un déficit de 53 millones de euros que en seguida hubo que corregir al alza por la llegada de la pandemia. Las nuevas previsiones pasaron a contemplar pérdidas de 68 millones en el mejor de los escenarios, y de 146 en el peor. Los 66,3 millones finales mejoran ligeramente, por tanto, la más optimistas de las previsiones.

En 2020 se generaron ingresos por valor de 248,4 millones, aunque antes de la llegada de la covid-19 se habían presupuestado 269. La disminución está directamente relacionada con la nueva situación económica y la ausencia de visitantes en los Museos Vaticanos, por los cuales habían pasado el año anterior seis millones de personas.

Pero, ¿de dónde proceden los ingresos? Según señala el prefecto de Economía, en un 58% (68% en 2019) los generan alquileres, inversiones, visitantes y servicios prestados; en un 23% (18% en 2019) proceden de donaciones externas (de las diócesis o de otras instituciones diversas); y en un 19% (14% en 2019), de entidades relacionadas como el IOR o el Governatorato.

La APSA administra más de 5.000 inmuebles

De la documentación publicada hoy se extrae que la APSA administra un extenso patrimonio de más de 4.000 propiedades en Italia y 1.120 más en el extranjero. Un desglose pormenorizado de sus actividades se puede encontrar en esta información de Vatican News.

Conviene recordar que tras el escándalo del inmueble de Londres el Papa Francisco transfirió a la APSA fondos y propiedades procedentes de la Secretaría de Estado, decisión tomada a través de un motu proprio el 28 de diciembre de 2020.

El Padre Guerrero ha concedido una larga entrevista a los medios vaticanos en los que analiza las cuentas presentadas. Preguntado en ella por el juicio a los diez procesados de la próxima semana, el jesuita extremeño responde que cree que el proceso supondrá «un punto de inflexión que puede redundar en una mayor credibilidad de la Santa Sede en materia económica».

«Siempre puede haber errores —añade—, pero hoy no veo cómo podrían repetirse los hechos sucedidos. En segundo lugar, que se produzca este juicio significa que algunos controles internos han funcionado: las denuncias han partido del interior del Vaticano».

Francisco creó una nueva estructura para coordinar los asuntos económicos y administrativos de la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano al año siguiente de ser elegido Papa. Lo hizo el 24 de febrero de 2014 mediante otro motu proprio, la carta apostólica Fidelis dispensator et prudens.

El presupuesto de la Santa Sede comprende lo relativo a los organismos de administración de la Iglesia católica, así como sus representaciones diplomáticas y medios de comunicación. El Estado de la Ciudad del Vaticano tiene otro presupuesto distinto.



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