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La post verdad y el hombre “light”. Conversaciones con Jorge Fernández Díaz (IV)

La post verdad y el hombre “light”. Conversaciones con Jorge Fernández Díaz (IV)

 

El ex ministro de Interior de España, Jorge Fernández Díaz dando una conferencia sobre el misterio de Fátima, UCAM, mayo de 2017 [FOTO: Comunicación UCAM]

 

Ya acercándose el final del fin de semana en que tuvimos estas largas conversaciones al aire libre, acaba de desgranar el ex ministro Jorge Fernández Díaz en esta la penúltima entrega, las consecuencias de una dictadura del relativismo en los países de tradición cristiana, en Europa y en particular en España. Se llega así al fenómeno de la post verdad, y a una concepción del hombre light, así como a una sociedad líquida. La tentación de poder de lobbies de opinión y de intereses ocultos lleva incluso a la persecución de corpus de creencias y de pensamiento que estorban, como es el caso del cristianismo no diluido.

Jordi Picazo

 

La dictadura del relativismo

JFD -Es muy difícil hablar de la historia cuando estás en el epicentro de la misma, la Historia para ser escrita con un mínimo de objetividad y con un mínimo de precisión requiere el tiempo necesario que permitirá mantener una prudente distancia, que a su vez permite la decantación de los acontecimientos que han hecho de esta parte un fragmento significativo de la historia.

Sentada esta base creo que hay un consenso bastante generalizado sobre lo que voy a decirle, y que permite calificar los momentos que vivimos de nuestra historia utilizando adjetivos diversos pero que aun así tienen en última instancia un común denominador: se habla de pensamiento débil, se habla de sociedad líquida,  aludiendo al relativismo.

Con el término relativismo se quiere expresar la ausencia de unos valores sólidos, unos valores no meramente coyunturales. Lo que está bien y lo que está mal se decide en función de lo que yo piense, de lo que yo crea, de lo que yo opine. Y esos valores sólidos ausentes en nuestra sociedad deberían en cambio ser valores que sean tácita y expresamente aceptados, que trasciendan las diferentes coyunturas culturales y políticas. En definitiva, el bien y el mal moral no lo decide la mayoría cultural, sociológica y política del momento sino que trasciende esas coyunturas porque están anclados en la solidez de la roca que, para las sociedades cristianas, es la tradición cristiana, las raíces cristianas.

Cuando me refiero a sociedades cristianas me refiero a aquellas sociedades de la antigua Cristiandad en Europa, en términos políticos la Unión Europea actual, y de una manera muy singular España. Aquellas en que la evangelización se ha consolidado con el trascurso de los siglos. Por tanto sociedades con raíces cristianas que de manera muy singular expresan su identidad a través de los valores del Evangelio y sin las cuales esa identidad queda difusa.

San Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco, han hablado con mucha claridad del relativismo. Y ese estado más avanzado del relativismo se puede concretar hoy en la dictadura del relativismo. Por desgracia hemos tenido y estamos teniendo un día sí y otro también, y cada vez con más frecuencia ejemplos que ponen esto de manifiesto. Recientemente hemos visto algo que podría parecer insólito en España: hemos visto cómo en Cataluña un obispo de la Iglesia Católica ha sido agredido (ver enlace a artículo a pie de página) y se le ha intentado imputar la comisión de un delito de odio.

 

Con la dictadura del relativismo, la post verdad

JP -En una entrevista en 2014 a Joaquín Navarro Valls (ver enlace a pie de página) me comentaba el entrevistado que preguntándole a San Juan Pablo II con qué frase de la Biblia se quedaría si tuvieran que desaparecer los evangelios y la Biblia entera, sin dudarlo le contestó el Papa que con la frase en el evangelio según san Juan: “la verdados hará libres”; y añadió el Papa que en los últimos 30 años había estado considerando esa frase y siempre aprendía a una cosa nueva.

JFD – Y teniendo en cuenta que la Verdad es Jesucristo. Cuando Poncio Pilato le pregunta “¿Qué es la verdad?”, no se daba cuenta que la tenía delante, porque Jesucristo es la Verdad. En una sociedad relativista, que podemos calificar de plástica, la post verdad no deja de ser una etapa lógica en el desarrollo de los acontecimientos, donde el bien y el mal no existen objetivamente como le he comentado antes.

JP -Y “Jesús también callaba”,  dice el Evangelio y con Pilatos fue con el único que sostuvo esa conversación, seguramente porque tenía algo de genuino en su duda…

“¿Y qué es la verdad?” (Poncio Pilatos)

JFD -Así como al rey Herodes no le contestó, ni a la asamblea del Sanedrín cuando se querían divertir a su costa, a Pilatos sí que le contestó. Yo estoy personalmente convencido de que Pilatos se ha salvado por la misericordia de Dios; puede haberle perdonado, de hecho le concedió la gracia de discutir con Él. Aunque la última frase de Pilatos fue: “¿y qué es la Verdad”?  Cuando Jesucristo le dijo “Todo el que es de la verdad escucha Mi voz”, (Jn 18,37-19,11) “-¿Qué es la verdad? Y habiendo dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo: “Yo no encuentro ningún delito en Él”.

JP -Y se asustó, y más con el sueño que tuvo su mujer que a la mañana siguienye le sugirió que a ese hombre debía soltarlo, que había sufrido muchos en sueños por su causa,…

JFD – Los agitadores de la masa, los escribas y los fariseos, dijeron “ha dicho que es el rey de los judíos – nosotros no tenemos más rey que el César”. Es ahí donde cogió miedo Pilatos y es ahí donde Santo Tomás Moro no cogió miedo.

Cristianofobia en la Europa de las libertades

JP -El rector del Colegio Mexicano en Roma comentaba en una rueda de prensa a la que asistí antes del viaje del Papa Francisco a México que “menos mal que México es un país laico, porque sino con tantos millones de católicos seríamos fundamentalistas”.

JFD -Ha tocado un tema importante. “Oiga mire los cristianos no tenemos más derechos que nadie pero tampoco menos derechos que ninguno”, me gusta decir. Tenemos los mismos derechos que todos y por tanto el derecho a intentar vivir en coherencia con nuestra Fe. Y por supuesto a decir que la verdad no es nuestra porque Jesucristo no es nuestro: Cristo es de todos, de todo el que quiera aceptarlo. De la misma manera que no podemos imponer a nadie nuestra verdad tampoco podemos aceptar que nos impidan defender nuestra verdad, y nuestro querer vivir en coherencia con aquello en lo que creemos.

Este derecho, conviene decirlo, se está poniendo en cuestión en la Europa de las libertades, en la Europa de los derechos humanos: conviene ponerse en guardia, y desde luego España no es ajena en absoluto a esta tendencia; y dentro de España en Cataluña se están produciendo agresiones muy claras a las libertades: a la libertad política, a la libertad de expresión y a la libertad religiosa, como le comentaba antes.

 

“Para ser políticamente correctos los católicos tendremos que decir que somos fieles de una religión oriental”.

JP -Personalmente me gusta decir que soy de una religión oriental. De hecho el jefe de mi religión es de una minoría étnica invadida por un imperio, no es blanco ario, no tenía un trabajo conocido y era emigrante retornado, sin-techo y en paro de larga duración. Además recibió la muerte típica de los peores criminales, la cruz, y le iban a enterrar en fosa común si no hubiese sido por un amigo de la familia que ofreció su mausoleo… Religión oriental más que por el lugar de nacimiento de esa religión, Oriente Medio, por los primeros sitios en que se desarrolló, y que ahora más bien ya son Europa Oriental y parte de Oriente Medio.

JFD -Pues mire me lo hago mío lo pienso utilizar en un futuro esto que me cuenta. Para ser políticamente correctos los católicos tendremos que decir que somos fieles de una religión oriental. De esta manera se nos respetará.

JP -Y esa minoría étnica a la que me refiero ha sido la gran estigmatizada y los aniquilados del siglo XX, y sus seguidores póstumos los más perseguidos y aniquilados del siglo XXI: pienso que con la masacre de cristianos en Irak y el Levante, y posteriormente también Siria, y no hablemos del norte de África y tantos otros países como Yemen hemos visto la repetición ante nuestros ojos de la Shoaho “catástrofe”, el holocausto judío, sin olvidar los otros varios millones entre gitanos y homosexuales que exterminó el Tercer Reich. Y nos hemos acostumbrado. Aquí veo la acción de Satán, el “opositor” a Dios, el que busca por esencia destruir la Fe en Cristo en la tierra, me comentaba el padre Carmine de Filippis (ver entrevista a pie de página).

Política, el Bien Común y el  Interés General

JPEn febrero de 2004 el entonces Papa Juan Pablo II definía la política como “el uso del poder legítimo para la consecución del bien común de la sociedad”. Y añadía que el bien común, como afirma el Concilio Vaticano II, “abarca el conjunto de aquellas condiciones de la vida social con las que los hombres, familias y asociaciones pueden lograr más plena y fácilmente su perfección propia” (Gaudium et spes, 74).

JFD -La definición de política, común en Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, es que la práctica de la política entendida como servicio al bien común puede llegar a ser una forma eminente de práctica de la caridad.

JP -Algunos podrían preguntarse si cuando un gobernante no deja de lado las creencias, ¿no se puede caer en actos moralizantes según la ideología de cada político? Me ha hablado también de la diferencia, complicada, entre Bien Común e Interés General

JFD -Yo recuerdo que en España hace unos años se consideró que el domingo debía ser transmitido en abierto un determinado partido de la Liga de Fútbol atendiendo al interés general. Que en España en una coyuntura concreta se considere de interés general el que un partido de la liga de fútbol, el que se determinara por instancias oficiales, fuera retransmitido en abierto, quiere decir que el interés general y el bien común no necesariamente van a coincidir. Muy difícilmente explicable para los no aficionados al fútbol. ¡Que conste que yo soy aficionado al fútbol!; para los no aficionados al fútbol y aún entre muchos que les gustaba al fútbol hombre, te diré que el que se pudiera ver por televisión gratis ese partido en particular era dudoso que fuera por mor del interés general.

Valga la anécdota, rigurosamente cierta, para mostrar que el interés general cambia continuamente. Se expresa de alguna manera cuando se vota en las elecciones, los partidos políticos que comparecen en las elecciones lo hacen con unos programas determinados, expresados en las determinadas líneas de actuación con sus particulares prioridades a la hora de establecer el gasto público. Cuando uno vota por una opción política, de alguna manera implícitamente están votando a un determinado interés que él considera que es suyo; y así vemos que el interés general no necesariamente tiene que coincidir con el bien común, sino que afortunadamente va cambiando en las diferentes coyunturas electorales y es fluctuante. Es absolutamente indispensable por tanto saber diferenciar entre bien común y el interés general porque el interés general.

Bien común y Libertad de las conciencias

JFD – A partir de ahí yo personalmente creo que la doctrina moral y social de la Iglesia católica en relación con el bien común está muy clara. Es evidente que se fundamenta en los valores cristianos. No tienen todos que compartirlos, por supuesto, yo acepto y no podía ser de otra manera que haya gente que no piense como yo: ¡faltaría más! Lo único que reivindico es que uno pueda expresar con libertad y manifestar con libertad lo que cree, mientras no atente contra el interés general y el ordenamiento jurídico. Pero si el interés general se hace coincidir con la opinión mayoritaria de la ciudadanía en un momento concreto, me puedo encontrar con problemas legales y que incluso se ponga en cuestión mi libertad de expresión por opinar o por pensar de una manera contraria a lo que en un momento determinado se considera que es el interés general.

El hombre light

JP -Un cantante español famoso comentaba que es que el embarazo y la regla hacen muy difícil ser mujer; y se me ocurre a mí que esta visión de la antropología del hombre, de la mujer, es bastante deficiente. Algunos entrevistados míos, como Joaquín Navarro-Valls o el Cardenal Saraiva Martins, o el fraile capuchino y exorcista italiano De Filippis, me comentan todos la necesidad de abundar en lo que es el hombre, en lo que es la mujer, y en el caso de De Filippis su preocupación por la necesidad de estudio para hacer una verdadera antropología positiva de la mujer.

JFD -Pertenece a la condición de la mujer, a su naturaleza, la transmisión de la vida, la maternidad.

JP -También recientemente el nuevo cardenal de Estocolmo Anders Arborelius me hablaba de la sociedad post cristiana luterana sueca y de los jóvenes que no encuentran ya satisfacción en los valores que les quedan y buscan algo en la religión; se acercan así a la religión católica, que la luterana no les llena y sin querer mucho comprometerse buscan cada vez más pasar tiempos incluso días de meditación en un convento carmelita al sur de Suecia. Esto mismo me comentaba en aquellos días de junio en que los entrevisté, el que fuera director espiritual del Seminario y rector de la Misión Católica Hispana de Estocolmo, el padre Andrés Bernar: esos valores son como popularmente se dice “el bosque y el cuerpo” (ver entrevista a pie de página): una buena forma física y la naturaleza. Y eso ya no les responde a sus cuestionamientos vitales.

JFDSan Agustín ya nos dijo “Nos has hecho Señor para Ti, y nuestro corazón no descansa hasta que descanse en Ti”. Sin duda Yo creo que esta es la gran cuestión.

JP – En esa entrevista con Navarro-Valls me confesaba que “pienso que el gran desafío del momento, como lo ha sido probablemente en momentos anteriores es la gran necesidad de superar el gran vacío antropológico, ético, en un momento en que en nuestra época es bastante notable, el peor en la historia de la humanidad. Hay grandes problemas éticos en el mundo, pero es que antes que eso hay un gran problema antropológico, y es que no sabemos quién es el ser humano: cada vez que en un congreso internacional de filosofía se habla de este tema de la naturaleza humana o se habla del tema de la verdad, resulta que la gente se siente incómoda, como si fueran dos temas que no tienen que ver con la identidad humana. Ahí está el gran déficit de nuestra época” (ver entrevista a pie de página). 

Así pues, ¡qué es el hombre! Porque cuando tengamos que batallar y hacer leyes que tengan sentido, como desearía el juez Calatayud, casi se habrá convertido en un acto de fe creer lo que es el hombre.

El eclipse de Dios lleva al eclipse de la anterior concepción del hombre

JFD -Si nos remontamos y hacemos una breve excursión histórica desde la Cristiandad, encontramos un claro teocentrismo donde Dios es el centro y la medida de todo. Por lo mismo, la casa de Dios era el templo, la catedral, pues tenía que ser la casa más maravillosa y hoy vemos y todavía nos asombramos y admiramos de como en la Edad Media se construyeron esas magníficas catedrales.

Tras el declive de la Cristiandad, el Renacimiento dio paso al Racionalismo y la Ilustración, con la Revolución Francesa que marca una nueva etapa histórica en la que del teocentrismo  se llega a un antropocentrismo donde el hombre es la referencia y la medida de todo. De esta forma se pasa de una época donde no había duda respecto a esa cuestión de qué es el hombre – el hombre era esa criatura de la que leemos en el Génesis que Dios creó, “varón y mujer los creó” y Dios vio que era bueno-, al desplazamiento de Dios por el hombre.

 

Así no solo se deja de entender lo que ya se tenía claro anteriormente, con un desarrollo cultural y unos conocimientos técnicos y científicos inferiores a los que tenemos, sobre el ser del hombre y de la mujer, sino que  empieza a entrar en crisis la misma idea de Dios. Hasta el punto de entronizar en el altar mayor de la catedral de Notre Dame a la diosa Razón.  Queda así patente que el eclipse de Dios lleva al eclipse de la anterior concepción del hombre; porque el hombre no se entiende si no es en referencia a Dios. Cuando digo hombre se la palabra tradicional para hombre y mujer, ya en el Génesis se lee “varón y mujer los creó”.

El hombre se convierte al final en un lobo para sí mismo. La historia lo acredita, hemos visto en el siglo pasado, en el siglo que se esperaba siglo “de las luces”, el racionalismo, el desarrollo científico y tecnológico”, etcétera, en que se pensaba que conduciría por sí mismo tácticamente a la sublimación del hombre, a una nueva era de paz;  hemos visto, decía, cómo en el siglo XX han ocurrido entre otras dos grandes guerras mundiales que han producido millones y millones de seres humanos víctimas de totalitarismos como el comunismo y el fascismo.

Hoy día hay que precisar estas cosas para no ser mal entendido, ya que la ideología se ha apoderado del lenguaje y ahora el lenguaje ya no sé guía por las reglas de la gramática y en las Academias de la Lengua sino que se guía por la ideología de género, destructora del hombre desde su inicio, la familia.

En la próxima, y última entrega de nuestras conversaciones, abordamos el fenómeno del multiculturalismo y el problema de la integración, multiculturalismo e inculturación islámica en una España con valores en retroceso, y el alarmante invierno demográfico de España de la sociedad española.

Para saber más:

Las raíces cristianas de Europa-Conversaciones con Fernández Díaz (III)

“Si pudiera volver atrás, muchas cosas las haría de distinta manera”. Conversaciones con Jorge Fernández Díaz (II)

La política de la santidad: conversaciones con Jorge Fernández Díaz, exministro español de Interior (I)

Obispo español tiene que ser protegido a la salida de su iglesia. La persecución religiosa (II), artículo de Jordi Picazo

Joaquín Navarro-Valls: “El ser humano no está fabricado. Tiene que hacerse con su libertad”, entrevista de Jordi Picazo

Cardenal electo Arborelius: “Si pierdes el sentido de Dios, pierdes el sentido del hombre”. V Centenario de Lutero (V), entrevista de Jordi Picazo

Conversaciones con un exorcista II: la destrucción de la Fe y la familia, entrevista de Jordi Picazo

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Jordi Picazo Salomo

Mi madre, Dios la tenga en su Gloria, me trajo al mundo un 10 de Julio (1962): día de San Cristóbal, ????? ??????????? (Ágios Christóforos) patrón de los conductores y “portador de Cristo”. Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Barcelona (1986), he desarrollado mi tarea docente como profesor de español, inglés, y religión en centros de enseñanza Primaria y Secundaria en España y Reino Unido desde 1986 hasta la actualidad, así como formación de inglés para adultos en España y de inglés para inmigrantes en EEUU. He cursado también las asignaturas propias del Bachillerato Eclesiástico de Filosofía. Realicé asimismo estudios de doctorado en Psicología Social de la Lengua en la Universidad de Londres (1990-95) y enseñé en Harrow School, antiguo colegio del actual Emir de Qatar, Hussein de Jordania, Pandit Nerhu, Faisal de Irak, Lord Byron, Churchill y otros.
Soy miembro colegiado del Chartered Institute of Journalists de Reino Unido y del Colegio de Periodistas de Cataluña; también socio activo de la RNA (Religion News Association) de EEUU, y la Asociación de periodistas de Aragón entre otras asociaciones. Colaboro con Bioeticaweb.com y evangeli.net traduciendo artículos de interés. Orgulloso padre de Marta (18) y Oriol (19).

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