Editorial Revista Ecclesia
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Opinión

La polémica sobre la catedral de Córdoba es injusta y perjudicial para todos – editorial Ecclesia

La polémica sobre la catedral de Córdoba es injusta y perjudicial para todos – editorial Ecclesia

A lo largo del último año –sin ir más lejos, también la pasada semana (ver página 10 y 23)-, viene produciéndose, y ecclesia haciéndose eco, de la incomprensible y lamentable polémica acerca de la titularidad y gestión de la catedral de Córdoba. A la ofensiva, el cabildo del primer templo católico cordobés ha venido respondiendo con mesura y con un alud de iniciativas informativas, culturales, sociales y caritativas.

Y en estas estábamos, cuando el sábado 10 de enero, fue la misma presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, quien intervino, de nuevo, y, de nuevo desafortunadamente, sobre el tema. Según la señora Díaz, la titularidad del templo debe ser pública, argumentando al respecto –sarcástica argumentación…- que no es «legítimo ni razonable» que la Iglesia la haya puesto a su nombre «por 30 euros». Sobre la gestión, y en las mismas declaraciones del sábado 10 de enero, Díaz sugiere que «siga siendo de la Iglesia, pero con un límite». Y todo ello porque se trata “del segundo monumento de Andalucía y uno de los más visitados de España y un reclamo internacional para el turismo, y el hecho de que sea patrimonio de la humanidad es por ser ejemplo de tolerancia entre culturas». «Precisamente por eso –prosiguió Díaz-  me ha parecido mal que la Iglesia pretenda quitar la palabra mezquita, que es parte de su fortaleza para ser el segundo monumento más visitado de Andalucía».

Lógicamente, la respuesta del cabildo catedralicio cordobés fue inmediata, firme y, sobre todo, avalada por el derecho, la razón, la historia y la actual gestión del templo, abierta y benéfica para todos los cordobeses. Así, el cabildo catedralicio comienza recordando que toda la legislación internacional y nacional avala que la titularidad del templo pertenece a la Iglesia católica desde 1236. El Ministerio de Hacienda así lo confirmó también en un informe publicado meses atrás,  informe que demuestra que la propiedad del monumento pertenece a la Iglesia

El cabildo catedralicio de Córdoba aclara que la inmatriculación del templo, producida en 2006, consiste en dar publicidad a la titularidad de una propiedad que ya se posee, en este caso desde 1236. La inmatriculación no supone, en ningún caso, un cambio de propiedad o una “compra”, sino simplemente una notificación en el Registro de la Propiedad. Y la inmatriculación no se realizó hasta 2006 –tanto en España como en Andalucía sus Gobiernos eran entonces del PSOE- porque solo fue a partir de 1998 cuando se permitió, con los requisitos precisos, que la Iglesia católica y las otras confesiones religiosas pudieran registrar o inscribir inmuebles. Pero es más, antes, en 1991, la Junta –con Gobierno asimismo socialista, firmó un acuerdo de colaboración con la Iglesia mediante el cual  el ejecutivo autonómico reconocía por escrito que el cabildo era el “titular del monumento”.

En relación a las citadas declaraciones de la presidenta de la Junta de Andalucía, según las cuales el cabildo habría borrado la palabra “mezquita”, este informa que la denominación “mezquita” aparece en 23 ocasiones en su página web y en 6 ocasiones en los folletos oficiales. En este sentido, la denominación –subraya la Iglesia cordobesa-  “no es lo más importante, sino que el templo se siga cuidando y conservando de generación en generación”, como viene haciendo el cabildo desde hace más de 775 años, y que “ha permitido que se haya mantenido en un perfecto estado de conservación”.

Por otro lado, el cabildo se congratula de las palabras de la presidenta, -también citadas al comienzo de este Editorial-, de las que se deduce que no comparte el criterio de su consejero de Turismo, quien había pedido semanas atrás una gestión conjunta del templo. En este sentido, el cabildo catedralicio asegura que “seguirá gestionando el templo con los mismos estándares de profesionalidad y calidad seguidos hasta la fecha y que han conseguido consolidar al monumento como un referente en todo el mundo”. Estándares y modelo de gestión que permiten el acceso gratuito al templo a todos los cordobeses, que conllevan asimismo grandes descuentos a grupos y a otros colectivos -niños, jóvenes, mayores…- y que transforma buena parte de sus beneficios en asistencia social, promoción cultural y caridad.

¡Vale ya, basta ya de seguir con esta polémica! Basta ya de demagogia y de presión. Ni Córdoba, ni Andalucía, ni España, ni la tan cacareada “tolerancia entre culturas” la merecen ni la necesitan.

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