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La pobreza es fruto del egoismo

El mensaje del papa Francisco para la V Jornada Mundial de los Pobres nos ofrece unas cuantas ideas que resultan interpelantes para todos.

  1. En primer lugar, recuerda que Jesús es el primer pobre, «el más pobre entre los pobres, porque los representa a todos». En nombre de los pobres, de las personas solas, marginadas y discriminadas, aceptó el gesto de aquella mujer que en Betania se acercó a ungirlo con un perfume costoso.
  2. El mensaje de Jesús nos enseña que la pobreza no es fruto de la fatalidad, sino un signo concreto de su presencia entre nosotros. Al Señor no lo encontramos cuando y donde queremos sino que se manifiesta en la vida de los pobres.
  3. Estamos llamados a descubrir a Cristo en los pobres, «a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos».
  4. Sin embargo, no basta la beneficencia. Es necesario compartir. La limosna es ocasional, mientras que el compartir es duradero. La limosna puede gratificar a quien la realiza y humillar a quien la recibe. El compartir genera solidaridad y justicia.
  5. «Si no se elige convertirse en pobres de las riquezas efímeras, del poder mundano y de la vanagloria, nunca se podrá dar la vida por amor; se vivirá una existencia fragmentaria, llena de buenos propósitos, pero ineficaz para transformar el mundo».
  6. La pandemia ha traído consigo el sufrimiento, la muerte y más pobreza. Las personas más vulnerables están privadas de los bienes de primera necesidad. Es urgente dar respuestas concretas a quienes padecen el desempleo.
  7. «Un estilo de vida individualista es cómplice en la generación de pobreza, y a menudo descarga sobre los pobres toda la responsabilidad de su condición. Sin embargo, la pobreza no es fruto del destino sino consecuencia del egoísmo».
  8. Hay muchas pobrezas de los «ricos» que podrían ser curadas por la riqueza de los “pobres”. Los pobres nos enseñan a menudo la solidaridad y el compartir. Les falta mucho, pero no les falta todo. Conservan la dignidad de hijos de Dios.
  9. Si se margina a los pobres, como si fueran los culpables de su condición, entra en crisis el concepto de democracia. Servir a los pobres permite encontrar los medios para promover a quienes tienen impreso en sí mismos el rostro del Salvador que pide ayuda.
  10. No se trata de aliviar nuestra conciencia dando alguna limosna, sino de superar esta cultura de la indiferencia y la injusticia con la que tratamos a los pobres.

Así pues, satisfacer las necesidades de los pobres ha de llevarnos a ser previsores y a poner en práctica nuevos signos de amor y de caridad cristiana para responder a las nuevas formas de pobreza que hoy experimenta la humanidad.



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