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La pastoral con jóvenes sigue su camino de sinodalidad, discernimiento y espiritualidad tras su último consejo nacional
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La Pastoral con Jóvenes sigue su camino de sinodalidad, discernimiento y espiritualidad

Entres los días 7 y 9 de abril tuvo lugar la reunión del Consejo de Juventud, convocado por la Subcomisión de Juventud e Infancia de la Conferencia Episcopal Española.

En esta reunión ordinaria del congreso han estado los delegados de Pastoral Juvenil (PJ) de las provincias Eclesiásticas de España, junto con tres religiosos, otros tres representantes de movimientos laicales, la responsable de Pastoral de Escuelas Católicas y por parte de la CONFER dos miembros del Equipo de Reflexión del Área de PJV; Cristina Santiago HSC y Luis Manuel Suárez CMF.

En la agenda de trabajo de este encuentro hubo tiempo para el repaso de iniciativas comunes, como los Encuentros nacionales de Delegados y de Equipos de PJ, el inicio de los trabajos para la renovación del «Proyecto Marco» de PJ, así como para reflexionar en torno a la «pastoral post-pandemia».

Sobre estos asuntos y la agenda del curso 21-22, le preguntamos a Raúl Tinajero, director del secretariado de Pastoral de la Juventud de la CEE.

— ¿En qué consiste el Encuentro de delegados noveles? 
Es sobre todo una experiencia de convivencia. Desde hace cinco años lo hacemos también con delegados y responsables de juventud de congregaciones y movimientos. Este año lo hemos hecho online con motivo de la pandemia y han participado más de 40 chicos y chicas. La idea es  presentarles el papel y trabajo de la Subcomisión, partiendo de la comunión y con el objetivo de sembrar esperanza, fortaleciendo los lazos de Cristo y los jóvenes. La idea es que no entren a las nuevas tareas que han de acometer desde cero y que se vean respaldados por la Subcomisión. Estamos para ayudarles.

Imagen de Exe Lobaiza – Catholic pic


— Uno de los grandes objetivos de la Pastoral Juvenil es el trabajo en el Proyecto Marco, recogiendo las conclusiones y hoja de ruta del Sínodo de los Jóvenes. ¿Cómo van con esta tarea?  

Bueno, ha sido uno de los temas centrales del consejo este fin de semana.  Cuando se clausuró el Sínodo de los Jóvenes, en octubre de 2018, se decidió con los obispos de juventud que había que renovar este proyecto. A partir de este consejo podemos decir que se ha dado el pistoletazo de salida. El primer proyecto fue en 1991, se actualizó en 2007 y ahora estamos con esta revisión profunda.

Después de las sucesivas JMJ, del Sínodo y de todo lo que está ocurriendo ahora, la pastoral con los jóvenes ha cambiado. De hecho,  la pandemia nos ha hecho acortar tiempos en este proceso de renovación.

— ¿Cómo se estructura un trabajo que implica a tantos agentes de la pastoral juvenil? 
Empezamos ahora con la primera fase. Mi cometido es visitar todas las provincias Eclesiásticas y trabajar con los delegados diocesanos. Empiezo hoy en Galicia, luego Castilla-León, Extremadura, Vitoria… Ahora vamos en actitud de escuchar, a recoger las aportaciones que nos tengan que dar. De ahí esperamos sacar un documento base que nos sirva a modo de primera reflexión. Después tocará trabajar con todos aquellos que tocan temas relacionados con la pastoral juvenil. La idea es poder hacerle llegar a los obispos toda la documentación elaborada por los jóvenes y agentes de pastoral para tener una hoja de ruta en esta materia de por dónde debe  ir la Iglesia los próximos 15-20 años.

Hemos pasado de una pastoral de jóvenes a con los jóvenes.

— Vivimos en un momento delicado para la Iglesia. Parece que el mensaje de Jesús ha dejado de resonar en millones de jóvenes. ¿Cómo se aborda la renovación de la pastoral juvenil en este contexto?  

El Sínodo ha sido un vuelco de toda la pastoral con jóvenes. El Sínodo ha tocado temas importantes. Hemos pasado de una pastoral de jóvenes a con los jóvenes. Esto  lo cambia todo.

En los últimos 15 años hemos ido asistiendo a un proceso de secularización tan fuerte que nos ha llevado a reflexionar y a saber que los jóvenes necesitan que el acompañamiento sea de forma distinta. Tenemos que seguir estando cerca de los jóvenes que se han encontrado con el Señor pero son muchísimos más los que se han alejado o que ni siquiera conocen nada sobre Cristo o la Iglesia.  Tenemos que ver cómo abordar esta realidad. Y hay que acometer esta tarea desde la respuesta que nos brinda el punto 14 de Evangelii Gaudium. Hay que tocar a los que están en casa, los que se han ido de casa y los que nunca han estado.

— Durante el consejo han hablado de la «pastoral post-pandemia», pero a la vista de que la situación sanitaria no ha mejorado en lo sustancial en el último año, quiero preguntarle por la pastoral en  tiempos de pandemia ¿Cómo ha sido y cómo está siendo?
Ya el año pasado  sacamos  unas orientaciones para la pastoral durante la covid-19 que todavía siguen estando en vigor. Hubo un primer momento de incertidumbre, de no saber por dónde abordar la acción apostólica pero después nos hemos dado cuenta de que el entorno online es todo un campo a explorar y en el que ya estamos desde hace tiempo. Sea como sea, se pierde el contacto presencial y eso genera una serie de contrastes que nos ha abierto a una forma de trabajar diferente.

El tema de la post-pandemia ha sido sobre todo escuchar reflexiones desde distintos ámbitos. El salesiano Jesús Rojano nos ha hecho un dibujo general de cómo vivir en estas circunstancias desde el plano intelectual, teológico, pastoral… Han sido diálogos muy enriquecedores que nos invitan a la reflexión para seguir trabajando en estas circunstancias y que no decaiga la pastoral juvenil.

— Este pasado fin de semana asistíamos a la ordenación episcopal de Luis Marín, subsecretario del próximo Sínodo de los Obispos. Hemos visto la sinodalidad en el último Congreso de Laicos y las reiteraciones del Papa Francisco en esta dirección. ¿Cuál es la parte que le toca a los jóvenes en este camino de la Iglesia? 
Nosotros llevamos años apostando por la comunión en la pastoral con jóvenes. La sinodalidad nos ha hecho constar que somos Pueblo de Dios en salida, que tenemos que estar todos juntos y que todos participamos en la vida de Iglesia. Hay que seguir trabajando en la comunión y en la comunidad. Necesitamos reconocer a realidad que nos está tocando vivir e interpretar a la luz del Evangelio qué nos está pidiendo Dios para los jóvenes, con esperanza y claridad. Los jóvenes nos han pedido una mejor comunicación y consideramos fundamental y absolutamente necesario trabajar en esta dirección. Hacernos llegar en un  idioma que ellos entiendan.

— Si tuviera que definir este proceso en tres palabras, ¿cuáles escogería? 
Sinodalidad, discernimiento y espiritualidad. Estas son las claves del Proyecto Marco.

— De cara a lo que queda de curso y del que viene. ¿Qué nos cabe esperar de la pastoral con jóvenes? 
En junio volveremos a tener nuestro próximo Consejo Nacional desde Guadalupe, en la archidiócesis de Toledo. Queremos sumarnos también a la celebración del año guadalupano. En septiembre tendremos un encuentro con 40 jóvenes de todas las realidades eclesiales de España  para que puedan hablar con total libertad y sin filtros sobre la realidad de la Iglesia. Ese mismo mes tendremos el encuentro nacional con todos los delegados, organizado conjuntamente con los jesuitas con motivo del aniversario de san Ignacio.

Y ya de cara al año que viene tenemos el encuentro de equipos de Bilbao, a finales de mayo de 2022. Aquí pretendemos abordar de forma integral la pastoral juvenil y ahondar en la exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit y sobre las tareas de la evangelización, el anuncio del carisma y la responsabilidad apostólica .  En la primera semana de agosto viviremos la PEJ de 2022.



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